Ojalá pases algún día
como pasa la joventud
y como pesa el tiempo.
Ojalá cuando me de cuenta
expires - en pretérito -
y cuando respire
solo perciba un recuerdo
(vago)
de lo que fue
de lo que pudo ser
de lo que no ha sido.
Ojalá pases por (delante de) mi vida
y ojalá cuando lo hagas
yo no tenga los mismos ojos
y así, ojalá
no vea en ti
aquello por lo que quiero quedarme
siempre
en tu recuerdo.
martes, 26 de julio de 2016
viernes, 8 de julio de 2016
Somos cambio
Dicen que hay que perderse para volver a encontrarse, y yo, que llevaba demasiado tiempo perdida, por fin me he encontrado.
No creo que sea capaz de explicar con palabras lo que ha significado para mí este curso, probablemente porque ni siquiera yo me haya dado cuenta todavía de la trascendencia de los 9 meses que he pasado en una ciudad que me enamoró la primera vez que la vi. Salamanca puede ser muchas cosas, pero ella será lo que tú quieres que sea. Para mí, ha sido casa, calma y cobijo, me acogió como a millones de personas que han pisado sus calles y me hizo formar parte de ella.
Esta ha sido, sin duda, la sido la mejor decisión que he tomado, y no habría podido elegir una ciudad mejor para vivir.
Desde luego, sería hipócrita si todo el mérito lo tuviese Salamanca cuando los lugares valen, desde siempre, lo que valen las personas que hay en ellos. Y en cuanto a eso, he tenido mucha suerte. Lo único que puedo hacer es dar las gracias a todas las personas que han formado parte de esto y que, en mayor o menor medida, me han hecho ser mi mejor versión. He aprendido muchas cosas, entre ellas que Extremadura no es tan extrema ni tan dura, Soria y Logroño tienen mucho encanto, León vale la pena visitarlo, el norte no es tan frío como dicen y las islas siempre estarán dispuestas a ser visitadas. Aprendí a vivir con recuerdos y no de ellos, que las apariencias engañan y vale la pena pasar el tiempo descubriendo que hay debajo de la piel al igual que dejarse la piel por los que quieres pero no por lo que no te quieren, a los que hay que dejar ir, al igual que hay que aprender a despedir, y a despedirse, a ir y a irse. He aprendido la lección más importante de mi vida y que me ha costado más de lo que debería: quererme, y aunque a veces haya algunos baches, y Coruña desde luego no ayude, me veo en las personas que me quieren y a las que quiero y me acuerdo de mí, y vuelvo a ser yo.
Han sido los nueve meses más felices de mi vida, y tras mucho intentarlo, he comprendido que el truco para ser feliz es ser un mismo y estar en casa, es decir, estar con la gente que quieres y que te quieren, y todo lo que eso conlleva. Con vosotros estoy en casa. Gracias por hacerme feliz y por lograr que los 19 fueran muy especiales. Por hacerme sentir, crecer y evolucionar. Por ser, pero sobre todo por estar.
Ahora ya entiendo porque Antonio Machado adoraba Castilla.
Después de un año sí lo sé, ha sido una huida que se ha convertido en comienzo.
No creo que sea capaz de explicar con palabras lo que ha significado para mí este curso, probablemente porque ni siquiera yo me haya dado cuenta todavía de la trascendencia de los 9 meses que he pasado en una ciudad que me enamoró la primera vez que la vi. Salamanca puede ser muchas cosas, pero ella será lo que tú quieres que sea. Para mí, ha sido casa, calma y cobijo, me acogió como a millones de personas que han pisado sus calles y me hizo formar parte de ella.
Esta ha sido, sin duda, la sido la mejor decisión que he tomado, y no habría podido elegir una ciudad mejor para vivir.
Desde luego, sería hipócrita si todo el mérito lo tuviese Salamanca cuando los lugares valen, desde siempre, lo que valen las personas que hay en ellos. Y en cuanto a eso, he tenido mucha suerte. Lo único que puedo hacer es dar las gracias a todas las personas que han formado parte de esto y que, en mayor o menor medida, me han hecho ser mi mejor versión. He aprendido muchas cosas, entre ellas que Extremadura no es tan extrema ni tan dura, Soria y Logroño tienen mucho encanto, León vale la pena visitarlo, el norte no es tan frío como dicen y las islas siempre estarán dispuestas a ser visitadas. Aprendí a vivir con recuerdos y no de ellos, que las apariencias engañan y vale la pena pasar el tiempo descubriendo que hay debajo de la piel al igual que dejarse la piel por los que quieres pero no por lo que no te quieren, a los que hay que dejar ir, al igual que hay que aprender a despedir, y a despedirse, a ir y a irse. He aprendido la lección más importante de mi vida y que me ha costado más de lo que debería: quererme, y aunque a veces haya algunos baches, y Coruña desde luego no ayude, me veo en las personas que me quieren y a las que quiero y me acuerdo de mí, y vuelvo a ser yo.
Han sido los nueve meses más felices de mi vida, y tras mucho intentarlo, he comprendido que el truco para ser feliz es ser un mismo y estar en casa, es decir, estar con la gente que quieres y que te quieren, y todo lo que eso conlleva. Con vosotros estoy en casa. Gracias por hacerme feliz y por lograr que los 19 fueran muy especiales. Por hacerme sentir, crecer y evolucionar. Por ser, pero sobre todo por estar.
Ahora ya entiendo porque Antonio Machado adoraba Castilla.
Después de un año sí lo sé, ha sido una huida que se ha convertido en comienzo.
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