domingo, 9 de octubre de 2016

Hoy, un domingo cualquiera,
en una ciudad no cualquiera
me atrevo a decir (te),
me atrevo a escribir (te)
por primera
- y última vez-,
que me gustaría
encontrar en otra vida
un torbellino idéntico a ti.
Un cajón de(sastre) donde cada vez que mire
lo último que piense encontrar,
sea, exactamente, lo que encuentre.
Y que lo que encuentre, siempre será mejor
que lo que estaba buscando. 

Eres una sorpresa que se sorprende a si misma, 
donde cada día es una página en blanco 
y cada página es blanco una incógnita que poca gente se atreve a resolver,
a despejar la X, con lo bonitos que son los misterios. 
Eres destrucción y guerra para ocultar lo que la sociedad considera vulnerable,
para ocultar que siempre eres suma, y nunca resta.
Que tú siempre eres más, mucho más. 

Ojalá fuese capaz de explicar,
lo que vemos los demás en ti,
lo que veo en ti. 
Ojalá fuese(s) capaz de entender 
que tienes un hueco en mí 
que pocos, muy pocos,
han encontrado. 

Dejemos de engañarnos, 
quiero encontrarte a ti, 
de nuevo 
en otra vida.