domingo, 23 de febrero de 2020

Leuven

Ya sé quién eres. Me ha costado definirte, encontrarme en ti. Creo que por fin lo he conseguido, y estoy lista.
Eres la mayor y gran experiencia de mi vida. Te llevo en mi ser, en mi corazón y en mi alma. En mi muñeca y muy pronto en la piel.
Me he perdido en ti, y contigo. Yo que me creía una experta en el amor, capaz de definir los ingredientes del desastre incluso con los ojos cerrados, me ha visto imbuida en un yo que no sabía que existía, con el que ahora tengo que convivir.
Eso ha sido lo más duro de ti, desencontrarme.
Entender que no sé cerrar etapas, que nunca lo he hecho, que esta es la primera vez que es efímero de verdad, y como ha dolido y duele.
Yo, que me creía experta en despedidas, me he dado cuenta que sólo encuentro fácil irme si puedo volver. Vida circular. Me da miedo lo finito.

Me has dado un año increíble, impresionante, inesperado e impredecible. Me he enamorado de ti y contigo. Aunque la pregunta es, ¿cómo no hacerlo?
Me has dado un año maravilloso, lleno de gente increíble, buenos momentos y muchas aventuras.
Sé que no ha sido todo flores y corazones entre nosotros, que hemos tenido varias crisis y, a veces, hemos necesitado un poco de tiempo  y distancia. Pero ha llegado el momento de perdonar(nos). Vas a vivir siempre en mí y siempre te voy a echar de menos.
Estoy intentando encontrarme de nuevo, contigo, una nueva versión de mí.
Gracias, Leuven.
Hasta siempre.