"Porque al final uno acaba
entendiendo que esperar a alguien es como callarse, y que sólo cuando una se va
se dice “te quiero”. Porque a veces hay personas a las que no llegan trenes, y
uno tiene que ir andando. Y soportar la distancia recorriéndola, y no
quejándose de ella. Porque al final la soledad sólo es un prólogo que dura
hasta que dejamos de cerrar la puerta, con la intención de que alguna persona
se atreva a llamar. Porque a veces, y casi siempre, hay mucha gente que se
queda en el umbral, con el miedo impidiéndoles acercarse del todo. Y uno
entiende que la vida también sigue sin nadie, y que el sol brilla, y que el
cielo vuelve a vestirse de azul bonito, aunque nos sintamos tristes. Y que
nuestro peor enemigo somos nosotros mismos cuando no nos importa salvarnos. O
al menos intentarlo. Y que de nada sirve pedir que nos acepten, si vamos
juzgando a los demás sin conocerlos. Porque las personas son más de lo que
dicen, y lo que callan hay que aprender a escucharlo con el tiempo. Y con el
tiempo uno entiende que acostumbrarse es otra forma de morir, y que hasta lo
sano resulta dañino si no aceptamos que hasta lo bueno termina. Porque también
hay que aprender a irse, al igual que hay que aprender a dejar marchar, y a no
llegar a ningún sitio. Porque el error más grande del mundo es cometer un error
y no ver que estamos más cerca del acierto. Y caer y pensar que el dolor no nos
cura un poco. Porque se vive sintiendo, y no hay otra forma. Y ojalá nos demos
cuenta de eso antes de vestir con cada beso. Y una mano en el la que encajar
con nuestra mano. Y un atardecer que contemplar al lado de alguien, pensando
que, al final, no todo ha salido tan mal como esperábamos."
domingo, 26 de enero de 2014
miércoles, 22 de enero de 2014
14 van ya, y los que nos quedan.
Bueno mi rubia, mi bichito azul, aquí estoy un año más intentando escribir
algo que valga la pena para alegrarte el día y si es posible, emocionarte.
Te me haces mayor cariño, parece que fue ayer cuando compartíamos pupitre,
cotilleos, juegos e incluso riñas. Está claro que nos enfadamos muchas veces,
pero aquí estamos y aquí seguimos, y en eso consiste la verdadera amistad, no
es ser inseparables, si no en separarse y que no cambie nada.
Sigo echando de menos no ver tu cara por las mañanas, hacer trabajos
juntas, ponerse a jugar al monopoli a las tres de la mañana, esa manera que
tienes de reírte por cosas insignificantes, compartir la merienda en el recreo
e incluso cuando tus dibujos eran mejores que los míos.
Hemos vivido muchas cosas juntas, de esas que no se olvidan ni se olvidarán
nunca. Te he visto crecer, madurar, como cambiabas de peinado, de letra, de
estilo de vestir, de compañía e incluso de amor. Y no cambio eso ni por todo el
oro del mundo.
Muchas gracias por todos los momentos, por seguir estando ahí desde los
tres añitos y por los muchos más años
que estaremos juntas. Por conocerme y saber hasta lo que estoy pensando, porque da igual que no nos veamos en
una semana, un día sin saber de ti ya no es lo mismo, y joder, que hace mucho
que ya lo sabes todo, que no eres una amiga, eres mucho más. Así que deja de
leer estas tonterías que ya sabes que eres imprescindible. Que yo tengo el
contrato de permanencia de por vida firmado hace ya mucho. Y no me arrepiento.
Eres única mi niña, que nadie te haga creer lo contrario. Te quiero muchísimo.
Muchísimas felicidades otra vez, disfruta de tus 17 que te lo mereces.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)