Bueno mi rubia, mi bichito azul, aquí estoy un año más intentando escribir
algo que valga la pena para alegrarte el día y si es posible, emocionarte.
Te me haces mayor cariño, parece que fue ayer cuando compartíamos pupitre,
cotilleos, juegos e incluso riñas. Está claro que nos enfadamos muchas veces,
pero aquí estamos y aquí seguimos, y en eso consiste la verdadera amistad, no
es ser inseparables, si no en separarse y que no cambie nada.
Sigo echando de menos no ver tu cara por las mañanas, hacer trabajos
juntas, ponerse a jugar al monopoli a las tres de la mañana, esa manera que
tienes de reírte por cosas insignificantes, compartir la merienda en el recreo
e incluso cuando tus dibujos eran mejores que los míos.
Hemos vivido muchas cosas juntas, de esas que no se olvidan ni se olvidarán
nunca. Te he visto crecer, madurar, como cambiabas de peinado, de letra, de
estilo de vestir, de compañía e incluso de amor. Y no cambio eso ni por todo el
oro del mundo.
Muchas gracias por todos los momentos, por seguir estando ahí desde los
tres añitos y por los muchos más años
que estaremos juntas. Por conocerme y saber hasta lo que estoy pensando, porque da igual que no nos veamos en
una semana, un día sin saber de ti ya no es lo mismo, y joder, que hace mucho
que ya lo sabes todo, que no eres una amiga, eres mucho más. Así que deja de
leer estas tonterías que ya sabes que eres imprescindible. Que yo tengo el
contrato de permanencia de por vida firmado hace ya mucho. Y no me arrepiento.
Eres única mi niña, que nadie te haga creer lo contrario. Te quiero muchísimo.
Muchísimas felicidades otra vez, disfruta de tus 17 que te lo mereces.
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