Regresamos a nosotros
para recordar
qué es lo que seguimos buscando
en otros labios.
Regresamos a nosotros
como drogadictos recaídos
como zombies (des)esperados
esperando encontrar la receta para la cura,
la cura a la enfermedad más grave
más grande
y que más dolor y sufrimiento ha causado.
El amor.
Regresamos a nosotros
porque por muchos intentos de volar
caemos
precipitadamente
en el abismo
y es que es el vértigo del precipicio
lo que nos hace ser.
Regresamos a nosotros
simplemente porque sí.
Porque somos inevitables
imposibles
imperfectos.
Somos un ni contigo
ni sin ti.
Ojalá en otra vida.
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