Hoy soñé contigo, soñé contigo en un intento inconsciente de responder a preguntas que día tras día aparecen debajo de las mantas cuando las preocupaciones de la rutina dejan paso al descanso. Cuando cierro los ojos y bajo las defensas, apareces tú. Joder, no sabes cuanto sigo amando esa sonrisa, esa sonrisa que me llevó a la locura, y que me sigue perdiendo como el puto primer día.
Soñé contigo, soñé contigo en un intento desesperado de pasar página en mi corazón, ya que mi mente le lleva siglos de distancia y se pasa las horas tirando de mí, porque si fuese por ese órgano que tengo en la parte izquierda de mi cuerpo, todavía seguiría tumbada en cama, con la ropa puesta, escribiendo palabras como estas, viendo nuestras fotos, tus fotos y volviendo a leer esas palabras que algún día me pertenecieron y que ahora perdieron todo su significado. Seguiría siendo ese imbécil que se enamoró de ti, y puede que lo siga siendo, o no, no lo sé y ni siquiera sé si quiero saberlo. Pero si sé que me has hecho mejor persona, y aunque sigo buscando esas respuestas como si me fuera la vida en ello, no, ya no te odio, el odio está de más para ti, y yo quiero olvidarte.
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