¿Sabéis? Me he pasado horas leyendo otros blogs, otros textos,
buscando inspiración para escribir algo que valga la pena y me desintoxique de
estos meses extraños, porque no hay otra manera de definirlos.
He encontrado de todo, visité a mi bloguera favorita que está sin
novedades y otros espacios que vi por ahí, no por ello peores pero sí
distintos. Hay textos de muchos tipos, de amor, amistad, problemas familiares o
historias inventadas, pero sin ninguna duda los más abundantes son los de amor.
Amor. ¿Que tendrá esa palabra? ¿Qué es el amor? ¿Qué tiene el amor que provoca
que podamos hablar horas y horas de un instante sin cansarnos? ¿Que nos haga
sufrir y comernos el mundo, tocar el cielo y estar bajo tierra? Que nos haga
llorar, reír, quitar hambre, dar ansiedad, arriesgar la vida, permitir lo
imperdonable o perdonar lo impensable.
Sin embargo todos lo buscamos incansablemente, como si de ello nos
dependiera la vida, y en cierto modo, así es, no podemos vivir sin él. Él nos
da la completa felicidad, una felicidad fugaz que nos hace depender de esos
momentos el resto de nuestras vidas, aunque claro, también hay diferentes formas
de amar, falsos amantes y amados, corazones rotos y corazones por armar.
Y ahí puedes ser lo que tu quieras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario