viernes, 27 de septiembre de 2013

Hay silencios que separan sin ser kilómetros.

Hay silencios que separan sin ser kilómetros y miradas que desgarra en alma sin permiso.  Que parece imposible que unos simples ojos puedan decir tanto y a vez tan poco.  Ojos verdes, joder, y yo los veo de todos los colores, me pierdo a mí en ellos y por ellos pierdo la cordura. Y cada vez que salto en ese vacío me encuentro con un "nada" que es "todo". No sé si me explico. Me basta un segundo, un solo segundo del vértigo de la caída para sentir la presión de la gravedad en el pecho, y preguntarme qué estoy haciendo aquí después de tantos intentos de salir del vicio. Pero es como respirar, hay cosas que salen por instinto, y sumergirme en esas pupilas forma parte de mí. Y hace mucho que no sé que busco ni que quiero encontrar, que no es lo mismo. Que la vida es un poquito así, sin sentido, pero que nos desesperamos por darle uno. Un sentido con nombre y apellidos, al ser posible.

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