sábado, 29 de marzo de 2014

Llegó la tormenta.

Y ya me dirás que hago si cuando sueño apareces revolviéndolo todo y me despierto preguntándome qué estoy haciendo en mi cama. Estoy empezando a tenerle miedo a la noche (que quizá signifique que empiezo a tenerme miedo a mi) ya que cada vez que cierro los ojos apareces para perturbarme. Y no sabes lo que es no saber si quiero que me abraces o que me beses, o que me rompas un poco los esquemas, que viene a ser lo mismo.

Y supongo que nunca aceptaré y aún sigo inconscientemente pensando que eres mío, y puede que sea una forma de decir que nunca dejé de quererte y la verdad es que no sé que me está pasando, para qué mentir; y no me gusta.

Tengo tanta experiencia en perder oportunidades, que ya lo hago con los ojos cerrados. Es como un juego en el que siempre ganas, pero nunca consigues nada, y supongo que será por eso por lo que de tanto tirarme me conozco el precipicio y aún así me da miedo saltar.

Y es que no hay nada peor que alguien te rompa lo más bonito que tienes, es decir, las razones para sonreír, los sueños, las esperanzas. Que te quiten las ganas. Así que nos vestimos con un poquito de orgullo, y lo miramos todo desde la distancia, tanteando el abismo antes de saltar, porque si vamos a morir, queremos hacerlo por alguien que sepa llorarnos.

martes, 18 de marzo de 2014

Marzo.


Ya no hace frío, aunque yo sigo durmiendo con un pijama largo y abrazándome cada vez que algo me recuerda a él, y es que me congelo cuando pienso que se ha ido y que no va a volver. Y aún sigo sin aceptarlo, sigo esperando inconscientemente que vuelva aunque no estoy segura de que quiera que lo haga.
Supongo que las cosas han cambiado demasiado, pero sus ojos siguen siendo verdes, y los míos más bonitos cuando sueño despierta, sigue habiendo patos en Acea de Ama y también quien les dé de comer. O eso dicen, hace mucho que no ando esa media hora exacta que separa su casa de la mía mientras me como la cabeza pensando en qué estoy haciendo después de tantos intentos de salir del vicio. Al igual que me pregunto que estoy haciendo ahora escribiéndole, pero una amiga me dijo que eso de escribir no resucita, que entierra. Así que en vez de contárselo a un folio escribo que todavía te echo de menos y que estoy harta del todavía, que estoy harta de perder el tiempo en algo que sé que se ha ido, pero que no consigo aceptar que no va a volver.
Y ojalá algún día nos demos cuenta de que el amor es un gran hijo de puta que nunca cumple lo que promete. Igual que ojalá nos demos cuenta de que el invierno de verdad está dentro de uno, que el verano es su sonrisa y cualquier lugar con él de la mano puede ser París, o Bora Bora. Aunque yo prefiero Sada.

sábado, 1 de marzo de 2014


"Si vuelves con las alas rotas, dejaré el hacha enterrada. 
Pero tienes que saber, que no soy de piedra, 
y puede ser, 
que si me buscas, 
te encuentres entre mis brazos otra vez." -Guille Dinnbier.