Y ya me dirás que hago si cuando sueño apareces revolviéndolo todo y me despierto preguntándome qué estoy haciendo en mi cama. Estoy empezando a tenerle miedo a la noche (que quizá signifique que empiezo a tenerme miedo a mi) ya que cada vez que cierro los ojos apareces para perturbarme. Y no sabes lo que es no saber si quiero que me abraces o que me beses, o que me rompas un poco los esquemas, que viene a ser lo mismo.
Y supongo que nunca aceptaré y aún sigo inconscientemente pensando que eres mío, y puede que sea una forma de decir que nunca dejé de quererte y la verdad es que no sé que me está pasando, para qué mentir; y no me gusta.
Tengo tanta experiencia en perder oportunidades, que ya lo hago con los ojos cerrados. Es como un juego en el que siempre ganas, pero nunca consigues nada, y supongo que será por eso por lo que de tanto tirarme me conozco el precipicio y aún así me da miedo saltar.
Y es que no hay nada peor que alguien te rompa lo más bonito que tienes, es decir, las razones para sonreír, los sueños, las esperanzas. Que te quiten las ganas. Así que nos vestimos con un poquito de orgullo, y lo miramos todo desde la distancia, tanteando el abismo antes de saltar, porque si vamos a morir, queremos hacerlo por alguien que sepa llorarnos.
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