miércoles, 30 de septiembre de 2015

Mentiría si dijera que ya no te echo de menos, y es que en cuanto el cielo se tiñe de gris, tu fantasma aparece para recordarme que no sé vivir sin ti, aunque lo intento.
Mentiría si dijera que no me acuerdo de tus pecas, de la forma de tus labios cuando sonríes, de tus ojeras de media mañana.
Mentiría si dijera que no me acuerdo de ti cada día, que me asaltas cada vez sueño despierta porque dormida hace mucho que has conquistado la cima.
Mentiría si dijera que estoy entera, como si no se me hubiera quedado una parte de mí en ti, que yo solo soy contigo.
Mentiría si dijera que no busco en cada persona que veo un gesto tuyo para saber que sigues ahí, que yo no estoy aquí, y que te sigue gustando el invierno porque tienes a quien abrazarte, y a mi no me guste porque yo solo quiero abrazarme a ti.
Mentiría si dijera que he encontrado otra musa,
porque tú
mi amor
siempre has sido
mi mejor inspiración.

Te escribo porque no encuentro mejor forma de recordarte y es que esta es la forma más bonita de recordar a alguien. Te llevo dentro porque eres parte de quien soy, parte indivisible e imperfecta de mi ser, sustancia líquida de mi sangre y estás escondido en el centro de mi pecho, porque cada vez que te recuerdo, duele, sangro, y te/me curas, al igual que una herida que supura pero que con el tiempo consigue cerrarse. Te quiero, y solo quiero que estés donde estés y hagas lo que hagas, encuentres tu sitio, de la misma forma que yo encontré el mío en ti.

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