- Xosé Carlos Caneiro
viernes, 31 de mayo de 2013
Felices
" Non soporto a obscena cara B da vida: dicir adeus e preguntar por que non has de volver máis, nunca máis, nunca. Non soporto aos que só rin coa boca, eses que non saben rir cos ollos. A mala educación, ou sexa a educación dos malos. A soberbia, a falsa humildade. As dobles caras e as caras dobles. A ese que só escoitan e non aprenderon, maiores, a dicir quérote. Non soporto aos que en vez de amar, disparan. Nin aos que perden a vida en cousas que non importan (e pensan que son importantes: eles e as súas cousas sen importancia ). Non soporto que alguén marche sen avisar, ou que rompar as farolas do adentro - con ganchos de tristeza - cando o sol está apagado. Non soporto que che doa. As palabras con bala. As balas con misión humanitaria. A humanidade sen humanos, ou sexa, con prezo e sen valor. Non soporto os prexuízos. Os xuízos de moral. Os que, independentemente da súa idade cronolóxica, cumpriron anos en biografía. Os que falan de máis. Os que presumen de non chorar. Os que ven a lúa en pensan, en realidade, que é un astro. Os que me chaman lunático, insultantemente. Os antigos (algúns mozos, por exemplo) que non len os clásicos. Os clásicos que se volveron antigos. Non soporto que rouben aos soños, ladróns de luva blanca, fascinerosos. Houbo un tempo que non soportaba que chagasen as dez, e non ter a quen dicirlle un poema, un ata mañá, un ámote; agora teño seis ollos comigo, e dígolles poemas, e ata mañá, e sinto que dicir ámote (quérote, gríta Marta cada noite) é a maior das fortunas. Non soporto que non compartas a alegría. Facer felices aos outros é o único modo de ser feliz "
miércoles, 29 de mayo de 2013
Hoy recordé.
Recordé su forma de sonreír y su sonrisa, su forma de decirme te quiero cinco veces seguidas, su forma de caminar, de correr, de abrazarme, de cogerme en el colo. Hoy recordé aquellos momentos, aquellas tarde, hoy recordé sus besos, a que sabían sus labios, el olor que desprendía su cuerpo. Hoy recordé lo que era su risa, su sonrisa, su forma de contar las cosas, su forma de vivir la vida, al límite, a lo loco, como él, loco. Hoy recordé mi miedo, miedo a quererle demasiado, mi miedo a que todo acabara como acabó, Miedo, porque si hay algo a lo que todos tememos, y de lo que huimos continuamente, es de que nos hagan daño.
Y todo esto con una simple coincidencia, aunque soy de las que piensan que todo sucede por algo, ir por la calle y oírlo, una voz conocida, que te arrastra a un recuerdo, y de repente, lo ves, feliz, seguro de si mismo, como siempre, bromeando con sus amigos, con su bici y sus vans negras, y te das cuenta de le quisiste más de lo que pensabas, y no, lo siento pero no, no hay vuelta atrás.
Y todo esto con una simple coincidencia, aunque soy de las que piensan que todo sucede por algo, ir por la calle y oírlo, una voz conocida, que te arrastra a un recuerdo, y de repente, lo ves, feliz, seguro de si mismo, como siempre, bromeando con sus amigos, con su bici y sus vans negras, y te das cuenta de le quisiste más de lo que pensabas, y no, lo siento pero no, no hay vuelta atrás.
martes, 7 de mayo de 2013
Y cuando me di cuenta, me habían ocurrido mil cosas y tú no habías formado parte de ellas.
Aún no me lo creo, no, aún no, no sé donde quedó la confianza, esa confianza que nos pertenecía, que nos hacía cómplices, esa mirada que lo decía todo y dónde no hacían falta las palabras.
No sé donde quedaron las bromas, las sonrisas, las confidencias, los “te entiendo”, los abrazos, las meriendas, las conversaciones estúpidas, los silencios, las apuestas, las verdades sinceras, que a veces dolían, pero sobre todo, lo que de verdad echo de menos es a ti, echo de menos a ese amigo al que le podía contar todo, aquel que me conocía como realmente soy, sin máscaras, sin mentiras, transparente.
La verdad es no sé que nos pasó, no lo sé, no sé como llegamos a este punto, seguramente la culpa sea mía, lo reconozco, el tiempo nos distanció, y nosotros no dijimos que no, pero si algo tengo claro, es que me duele, me duele en lo más profundo, me duele en el alma.
Gracias, me has enseñado muchas cosas, más de las que piensas, me enseñaste a ser feliz, a sonreír sin motivo, a no pensar demasiado, a vivir el momento sin pensar en el pasado o en lo que pasará, me enseñaste a vivir, estuviste a mi lado cuando nadie más lo estuvo, me ayudaste cuando nadie más lo hizo, me enseñaste que la vida se vive aquí y ahora, y no mañana ni dentro de unos días.
Te admiro, puede que nunca te lo haya dicho pero lo hago, no cambies nunca, eres increíble tal como eres, y quien no lo quiera ver no merece la pena, nunca borres tu sonrisa y no permitas que nadie lo haga, gracias de nuevo, por todo y más, porque no se puede decir en un texto lo que significa para ti una persona, solo sé que nuestros caminos van en direcciones diferentes, y que estaré aquí para lo que necesites, pase lo que pase, porque a pesar de todo, los amigos son amigos.
Te deseo lo mejor, quiero que seas feliz, te lo mereces de una vez por todas, eres una de las mejores personas que conozco y te quiero, y eso si que nunca cambiará, porque puede que olvides las acciones de un persona, pero nunca olvidarás como te hizo sentir. Esto no es un adiós ni mucho menos, es un capítulo en mi vida que necesitaba cerrar, simplemente es un hasta pronto, o un hasta cuando quieras, yo no me moveré y tú ya sabes donde encontrarme. Y aunque quiera volver a vivir eso momentos y sienta nostalgia, recordaré que era feliz, y sonreiré, porque aprendí de ti que siempre se tiene que tener una sonrisa.
Te quiero, gracias, sé feliz.
No sé donde quedaron las bromas, las sonrisas, las confidencias, los “te entiendo”, los abrazos, las meriendas, las conversaciones estúpidas, los silencios, las apuestas, las verdades sinceras, que a veces dolían, pero sobre todo, lo que de verdad echo de menos es a ti, echo de menos a ese amigo al que le podía contar todo, aquel que me conocía como realmente soy, sin máscaras, sin mentiras, transparente.
La verdad es no sé que nos pasó, no lo sé, no sé como llegamos a este punto, seguramente la culpa sea mía, lo reconozco, el tiempo nos distanció, y nosotros no dijimos que no, pero si algo tengo claro, es que me duele, me duele en lo más profundo, me duele en el alma.
Gracias, me has enseñado muchas cosas, más de las que piensas, me enseñaste a ser feliz, a sonreír sin motivo, a no pensar demasiado, a vivir el momento sin pensar en el pasado o en lo que pasará, me enseñaste a vivir, estuviste a mi lado cuando nadie más lo estuvo, me ayudaste cuando nadie más lo hizo, me enseñaste que la vida se vive aquí y ahora, y no mañana ni dentro de unos días.
Te admiro, puede que nunca te lo haya dicho pero lo hago, no cambies nunca, eres increíble tal como eres, y quien no lo quiera ver no merece la pena, nunca borres tu sonrisa y no permitas que nadie lo haga, gracias de nuevo, por todo y más, porque no se puede decir en un texto lo que significa para ti una persona, solo sé que nuestros caminos van en direcciones diferentes, y que estaré aquí para lo que necesites, pase lo que pase, porque a pesar de todo, los amigos son amigos.
Te deseo lo mejor, quiero que seas feliz, te lo mereces de una vez por todas, eres una de las mejores personas que conozco y te quiero, y eso si que nunca cambiará, porque puede que olvides las acciones de un persona, pero nunca olvidarás como te hizo sentir. Esto no es un adiós ni mucho menos, es un capítulo en mi vida que necesitaba cerrar, simplemente es un hasta pronto, o un hasta cuando quieras, yo no me moveré y tú ya sabes donde encontrarme. Y aunque quiera volver a vivir eso momentos y sienta nostalgia, recordaré que era feliz, y sonreiré, porque aprendí de ti que siempre se tiene que tener una sonrisa.
Te quiero, gracias, sé feliz.
sábado, 4 de mayo de 2013
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" Ya no hay quien te invite a comer un helado, ir al cine o simplemente a dar una vuelta por la costa. Ya no hay quien te llame para conversar un rato y las amistades ya no te visitan. Ahora todo es mensaje de texto. Las mujeres no se valoran ellas mismas, pero pretenden que los hombres las respeten y las valoren. Ahora todos se dejan llevar por el físico y las apariencias. Nadie respeta las creencias ni las opiniones de los demás y siempre están ahí para criticar. Ya no hay eso que alguna vez hubo llamado romanticismo, ahora tanto por el hombre como por la mujer, solo piensan es pasar un buen rato en vez de pasar buenos y largos momentos junto a una persona especial. Ahora tienen hijos por tenerlos y no por el fruto de un gran amor. Ya nadie valora a las personas que tiene, pero cuando las pierden se arrepienten. No hay eso de los simples detalles y lindas palabras como regalar un chocolate y decir algún piropo. ¿Dónde quedó la caballerosidad? Ya no es muy común dar esos abrazos con sabor a todo va estar bien. Las personas han perdido el sentido de la vida, la esperanza y la alegría. "
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