sábado, 21 de noviembre de 2015

Quería ser la primera en felicitarte mi niña, feliz mayoría de edad.

Te prometo que si la envidio es porque lucha como si no hubiese mañana. Porque se ríe con el mundo y llora con él. Porque sabe coger impulso a sabiendas de que las alas en cualquier momento le pueden fallar. Porque es de las que piensa que el secreto está en continuar saltando, sin hacerle caso a aquellos que dicen que no se puede volar. No entiende otra forma de avanzar que no sea tropezando. Porque es la que grita cuando yo solo tengo fuerzas para odiar el silencio. La que reclama la verdad y reivindica lo suyo a cualquier precio. La mujer osada, infalible y guerrera. La niña cariñosa, dulce y sincera. La que canta para que deje de llover pero que hace que llueva todavía más, la de "vamos a sacarnos una foto" cada vez que sale de casa, la de los snaps de 50 segundos, que te pregunte "¿Me quieres?" aunque es obvio que sabe la respuesta. Que te diga qué te pasa cuando ni quiera tú lo sabes y qué  miedo que alguien sea capaz de conocerte más que tú mismo. La psicóloga en potencia, la defensora de lo indefendible y la cabezota que no para hasta conseguir aquello que quiere. La chica sensible que llora con una película triste que le trae recuerdos, en una despedida en una estación o cuando sabe que hay cosas que sólo va a vivir una vez. La que se ralla un año antes de que puedan ocurrir las cosas, y necesita tener organizado desde su archivador a lo que va a hacer el fin de semana que viene, la que odia los imprevistos, las cancelaciones y la monotonía. La que busca sorprender y sorprende, la de las respuestas inesperadas. La chica imprevisible.
Mi amiga.
Mi hermana.
Mi familia.

domingo, 25 de octubre de 2015

'Coruña llora porque te vas'

Creo que siempre te he echado de menos, pero no sólo a ti, ni a mí (que también), si no a nosotros, yo sabía que una parte de mí había muerto contigo, lo que no sabía era que algún día iba a revivir. No sé qué estoy haciendo, pero lo que si sé es que no me arrepiento de lo que hago, arrepentirse es de cobardes y ya ya he dejado de tener miedo. Creo que estoy empezando a ser feliz por mí misma, porque que bien se está cuando se está bien y que mal se está cuando se está mal, y para qué preocuparse de la caída en vez de en disfrutar de las vistas que ofrece estar en las nubes. No pienso perder el tiempo buscando soluciones donde no las hay, porque hay cosas que no tiene solución, y esa es una de las cosas que hacen la vida interesante.
Te quiero como siempre, con la misma fuerza y con las mismas ganas, y aunque no sé que veo en ti, eres donde me quedaría a vivir. Hay cosas que no van a cambiar nunca y quizá deberían, o no.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Mentiría si dijera que ya no te echo de menos, y es que en cuanto el cielo se tiñe de gris, tu fantasma aparece para recordarme que no sé vivir sin ti, aunque lo intento.
Mentiría si dijera que no me acuerdo de tus pecas, de la forma de tus labios cuando sonríes, de tus ojeras de media mañana.
Mentiría si dijera que no me acuerdo de ti cada día, que me asaltas cada vez sueño despierta porque dormida hace mucho que has conquistado la cima.
Mentiría si dijera que estoy entera, como si no se me hubiera quedado una parte de mí en ti, que yo solo soy contigo.
Mentiría si dijera que no busco en cada persona que veo un gesto tuyo para saber que sigues ahí, que yo no estoy aquí, y que te sigue gustando el invierno porque tienes a quien abrazarte, y a mi no me guste porque yo solo quiero abrazarme a ti.
Mentiría si dijera que he encontrado otra musa,
porque tú
mi amor
siempre has sido
mi mejor inspiración.

Te escribo porque no encuentro mejor forma de recordarte y es que esta es la forma más bonita de recordar a alguien. Te llevo dentro porque eres parte de quien soy, parte indivisible e imperfecta de mi ser, sustancia líquida de mi sangre y estás escondido en el centro de mi pecho, porque cada vez que te recuerdo, duele, sangro, y te/me curas, al igual que una herida que supura pero que con el tiempo consigue cerrarse. Te quiero, y solo quiero que estés donde estés y hagas lo que hagas, encuentres tu sitio, de la misma forma que yo encontré el mío en ti.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Mi pequeña maravilla

Mentiría si dijera
que de todo lo que han visto mis pies
preferiría París
a una ciudad
que arde cada 24 de junio,
se viste de fiesta en agosto
y baila al son de una muiñeira.

A una ciudad que es sabia
y su savia somos todos,
los que estamos enamorados
de su clima carismático,
de sus Grafittis imposibles,
de sus  rincones desconocidos
y de la temperatura ambiente
de unos brazos en invierno
que te recuerdan que el frío
es solo una excusa más
para pedir que te abracen.

A una ciudad que es madre
de todo lo que somos,
amiga,
de todos nuestros recuerdos
y enemiga,
de todo lo que no somos
capaces de olvidar.

Y yo,
- que no sé si es cobardía o valentía,
si es por huir o por volver a empezar,
si es orgullo o fracaso -
digo adiós
a ver el mar todos los días,
conocer todas las calles,
y saber que no podría estar en un lugar mejor.

martes, 21 de julio de 2015

Un paraíso puede ser un día gris

Acostumbro volver
cuando te has ido
a donde nunca debiste irte
para comprobar que
antes de ti había vida
y ahora
sin ti
ya no hay color.

Regreso a todos los sitios manchados
por besos tramposos,
por cosquillas buscadoras,
por risas a medio hacer,
para acordarme de lo que era sonreír con la velas izadas,
con el corazón en la boca,
con calor en la piel,
y así
cada vez que busco encontrarte
me encuentro a mi buscándote
entre versos de papel.

Mentiría si dijera
que de todo lo que han visto mi pies
preferiría París
a un 42 y tres palmos más de alto,
a un pecho acondicionado,
a un sofá albino de piel.
Con esto quiero decir
que hay personas que son lugares
y lugares  que son personas,
pero tú,
mi amor,
eres mi persona y mi sitio favorito
desde el día en que entendí
que un hogar no es 4 muros y una puerta
y un paraíso puede ser un día gris.





viernes, 26 de junio de 2015

Por dejarme ser yo contigo, y por ser contigo mi mejor versión.

Creo que te quise desde que te conocí y tardé tres meses en entender que te necesitaba en mi vida, en saber que las mañanas eran menos malas, hacía menos frío, y ya no me importaba tanto el mundo.
Así que espero que entiendas que me vuelva a doler el pecho y sienta que el suelo desaparece cada vez que pienso en ti, en mi sin ti, en mi no contigo. Y es que nunca entendí cómo me pudiste calar tanto, tan profundo, en tan poco tiempo. Nunca entendí qué hiciste para que te lleve en las venas, en la médula de los huesos, en las cicatrices de mi pasado, debajo de la piel. Siempre supe que serías casa, felicidad y seguridad; paciencia, preocupación y humor. Lo que no sabía es que también encontraría orgullo en cantidades prohibidas, y que olvidaría que antes de ser mi compañero de vida, tienes testosterona recorriendo tus venas y por lo tanto son característica indispensable las turbulencias y los cielos grises avecinando tormenta.
Tendría que sacar un máster en meteorología
otro en adivinación
para saber cuando parar el tiempo
y decirte todo lo que nunca te he dicho
y besarte todo lo que nunca te he besado,
y después
contar el porqué
de cada una de tus cicatrices
mientras memorizo de todas las formas posibles, al igual que hacen los ciegos,
la curva de tus labios
los hoyuelos que se te forman cuando sonríes
la forma de tu cuello
y después
pedirte perdón
decirte adiós
y darte las gracias por dejarme ser yo
contigo,
y por ser contigo
mi mejor versión.

Y aunque sé que mis futuros no son contigo, no puedo evitar echarte de menos, y a pesar de tener frío, hace 24 grados y hoy fui feliz.




sábado, 4 de abril de 2015

No sé a donde voy, pero solo quiero ir si es contigo.

Odio el invierno (supongo que es porque no tengo a quien abrazarme como te digo siempre)  Parece mentira que a veces esas nubes grises me entiendan y lloren conmigo, y me guste, porque así no me siento tan sola.
Y es que te echo de menos cuando no estoy contigo, que es el 99% de las veces, así que  no encuentro mejor forma de decirte que vengas, que diciéndote que tengo frío. Porque el frío es eso, estar y no estar, porque tú no estás conmigo.
Es imposible explicar lo que significas para mí, eres todo, la vida sin ti no tiene color, es una simple rutina en blanco y negro, y la verdad es que si te vuelves a ir, no creo que lo soporte, y ya sé que te da miedo oír que te necesito porque te da miedo, valga la redundancia, no estar a al altura. Pero conmigo estar a la altura es simplemente estar. Y yo lo que quiero es que estés.
Y puede que las cosa hayan cambiado, pero no pueden cambiarnos a nosotros, seguimos siendo raros y únicos, impredecibles y predecibles. Cabezotas y orgullosos. Sigue existiendo Sada y San Francisco, y sigo queriendo visitar París, eso sí, contigo.
Sigo perdiéndome en tus ojos y preguntándome cada vez que te miro que hago aquí después de tantos intentos de salir del vicio. Pero es como respirar y sumergirme en esas pupilas forma parte de mí.
Así que,supongo que nos tenemos que dar las gracias por no tomarnos tanto en serio y dejar las cosas aburridas para cuando no estemos en medio.

Y por último, te doy las gracias por hacer que no me sintiera sola por primera vez en mucho tiempo, siempre he sentido que no encajaba en ningún sitio, y entonces apareciste tú, con tus abrazos por la espalada, y me pareció haber encontrado mi lugar en el mundo.

La verdad es que no sé donde voy a estar dentro de 5 años, pero tengo claro que quiero que estés conmigo. Porque mi sitio está donde estés tú. Mi sitio está contigo.
Hoy.
Mañana.
Siempre.

martes, 24 de marzo de 2015

Anónimo

 No tengo ni idea de quien es este texto; últimamente me ha dado por releer cosas ya olvidadas.


-Y si te digo que te quiero?
+Ya es demasiado tarde.
-Y si te digo que me arrepiento de lo que hice?
+Arrepentirse es de cobardes.
-Entonces, qué quieres que haga?
+Quiero que me olvides.
-No puedo.
+Pues vaya, bienvenido a mi mundo.
-No puedo entrar, creo que jamás he sido parte de él.
+Cierto, no fuiste parte, lo fuiste al completo.
-Usas el tiempo pasado, como si me hubieses olvidado.
+No te he olvidado, has cambiado de lugar en mi memoria.
-Y se puede saber que soy ahora?
+Un recuerdo.
-Prometiste no olvidarme.
+Un amor así no se olvida jamás; te prometo que siempre serás algo.
-Te quiero.
+Demasiado tarde.
-Quiere decir eso que ya no me quieres?
+Quiere decir que no quiero volver a sufrir.

viernes, 13 de febrero de 2015

Pongamos que hablo de Madrid

Me enamoré de él la primera vez que pisé sus calles y vi lo bonito que podía ser sentirse perdido entre mucha gente. La belleza también está en las cosas simples, como comer sushi a las 6 de la tarde, pasarse media hora escogiendo entre miles de dulces o sacar una foto del cielo invernal.
Y después de mucho buscar la estación, corrí para coger el metro y no me paré a pensar en los destinos, y así, cada parada era una nueva aventura y un nuevo desafío. Y aunque siempre existe la tentación de cruzar la vía, me quedé prendada de unos ojos verdes que no dejaban de mirarme y decidí que no podía estar en mejor lugar.
Pongamos que hablo de Madrid.