viernes, 27 de septiembre de 2013
Hay silencios que separan sin ser kilómetros.
Hay silencios que separan sin ser kilómetros y miradas que desgarra en alma sin permiso. Que parece imposible que unos simples ojos puedan decir tanto y a vez tan poco. Ojos verdes, joder, y yo los veo de todos los colores, me pierdo a mí en ellos y por ellos pierdo la cordura. Y cada vez que salto en ese vacío me encuentro con un "nada" que es "todo". No sé si me explico. Me basta un segundo, un solo segundo del vértigo de la caída para sentir la presión de la gravedad en el pecho, y preguntarme qué estoy haciendo aquí después de tantos intentos de salir del vicio. Pero es como respirar, hay cosas que salen por instinto, y sumergirme en esas pupilas forma parte de mí. Y hace mucho que no sé que busco ni que quiero encontrar, que no es lo mismo. Que la vida es un poquito así, sin sentido, pero que nos desesperamos por darle uno. Un sentido con nombre y apellidos, al ser posible.
sábado, 21 de septiembre de 2013
Solo sé que no se nada.
Buenas tardes, o debería decir buenos días. Ni lo sé, ni me importa, o mejor dicho, ha dejado de importarme. Tampoco sé que estoy haciendo. No sé si espero o desespero. Pero, ¿qué diferencia hay? Tampoco importa. Esa no es la pregunta adecuada.
Cuantas noches de insomnio, de soledades sonoras que parece mentira que no hayan sobrepasado paredes. De querer ser querido sin querer querer. Queriendo hacer un puzzle con los trozos que quedan de algo que se rompió hace mucho y aún sigue en escombros, sin nadie que tenga la fuerza necesaria como para malgastar su tiempo construyendo. Y parece mentira que sea 22 de septiembre, que el sol siga por ahí arriba y yo aquí debajo muriéndome de frío. Ni chaquetas ni chuvasquero,que ni la lluvia limpia ni la nieve congela. Una bufanda y un gorro. Unos labios rojos y a la calle, total, hace más frío enfrente de un libro.
Y así, entre tarde y tarde, me di cuenta de eso de querer bajarse no funciona. Que las excusas son para la gente normal, y lo ordinario no es lo mío. Y qué más da lo demás. Donde haya cuatro que se quiten cinco. Que la vida sigue.
Cuantas noches de insomnio, de soledades sonoras que parece mentira que no hayan sobrepasado paredes. De querer ser querido sin querer querer. Queriendo hacer un puzzle con los trozos que quedan de algo que se rompió hace mucho y aún sigue en escombros, sin nadie que tenga la fuerza necesaria como para malgastar su tiempo construyendo. Y parece mentira que sea 22 de septiembre, que el sol siga por ahí arriba y yo aquí debajo muriéndome de frío. Ni chaquetas ni chuvasquero,que ni la lluvia limpia ni la nieve congela. Una bufanda y un gorro. Unos labios rojos y a la calle, total, hace más frío enfrente de un libro.
Y así, entre tarde y tarde, me di cuenta de eso de querer bajarse no funciona. Que las excusas son para la gente normal, y lo ordinario no es lo mío. Y qué más da lo demás. Donde haya cuatro que se quiten cinco. Que la vida sigue.
lunes, 19 de agosto de 2013
Si supiera...
"Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría
un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más. Si supiera que esta
fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras
para poder oírlas una y otra vez indefinidamente.
Si supiera que estos son los
últimos minutos que te veo diría ‘te quiero’ y no asumiría, tontamente, que ya
lo sabes. Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer
las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me
gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré."
-Anónimo
jueves, 1 de agosto de 2013
O lo que te toque ser.
¿Sabéis? Me he pasado horas leyendo otros blogs, otros textos,
buscando inspiración para escribir algo que valga la pena y me desintoxique de
estos meses extraños, porque no hay otra manera de definirlos.
He encontrado de todo, visité a mi bloguera favorita que está sin
novedades y otros espacios que vi por ahí, no por ello peores pero sí
distintos. Hay textos de muchos tipos, de amor, amistad, problemas familiares o
historias inventadas, pero sin ninguna duda los más abundantes son los de amor.
Amor. ¿Que tendrá esa palabra? ¿Qué es el amor? ¿Qué tiene el amor que provoca
que podamos hablar horas y horas de un instante sin cansarnos? ¿Que nos haga
sufrir y comernos el mundo, tocar el cielo y estar bajo tierra? Que nos haga
llorar, reír, quitar hambre, dar ansiedad, arriesgar la vida, permitir lo
imperdonable o perdonar lo impensable.
Sin embargo todos lo buscamos incansablemente, como si de ello nos
dependiera la vida, y en cierto modo, así es, no podemos vivir sin él. Él nos
da la completa felicidad, una felicidad fugaz que nos hace depender de esos
momentos el resto de nuestras vidas, aunque claro, también hay diferentes formas
de amar, falsos amantes y amados, corazones rotos y corazones por armar.
Y ahí puedes ser lo que tu quieras.
No valoro las cosas hasta que están al límite.
Han pasado casi dos meses desde el último día de clase. Aún
no he sido capaz de despedirme de unos compañeros que se convirtieron en mi
familia y me han ayudado durante tantos meses. Las despedidas nunca me han
gustado ni se me han dado bien, huir de todo es mi especialidad. Sin embargo
necesito hablar de ellos para decirles adiós y así cerrar una parte de mi vida
que continúa abierta.
Este curso no ha sido fácil, se ha ceñido a mis expectativas
y más bien ha sido, hablando en plata, una mierda. La mayor parte de él he
estado tan encerrada en mí misma que casi se me olvida que había vida fuera, y
lo que me costó fue salir. Pero me he levantado con ganas y gracias a la caída
me aprendido quien de verdad está ahí, con quien puedo contar y con quien tengo
que ser una puta hipócrita. He aprendido a mentir de una forma increíble y
poner una sonrisa para fingir “felicidad”, que estos días parece inexistente en
todas partes.
Mi “hermana” tiró de mí, al igual que yo tiré de ella,
“cuando dos ríos se juntan se hace fuerte la corriente” y eso fue lo que
hicimos. Fue y sigue siendo uno de los mayores apoyos que tengo y me entiende como nadie.
Mi mejor amigo estuvo ahí aún cuando era difícil y también me ayudó a salir del bache, me alegraba y alegra los días y sacaba una sonrisa cuando lo necesitaba. En cuanto a Lucía, sabe verme el fondo y lee más allá de mi mirada, sabe mi mierda y yo la suya y eso nos hace más que amigas. Le debo mucho. Y para Jessi, mi rubia, no tengo palabras, es única.
En cuanto a mi pequeña familia, fue la mejor clase que he
tenido en mi vida, donde he pasado muy buenos momentos, he ganado amigos y se que puedo
contar con ellos cuando los necesite.
Les doy las gracias por el curso 2012-2013 y nunca los olvidaré. Les deseo lo mejor.
domingo, 30 de junio de 2013
Y esa es la maldita realidad de los recuerdos.
"Dicen
que no debes arrepentirte de un recuerdo que te trae sonrisas. Pero cuando te
recuerdo me arrepiento de cada segundo que malgasté en ti. Y esos estúpidos
recuerdos pueden traerme todas las sonrisas que quieras, pero no van a cambiar
que me decepcionaste”
-Anónimo
-Anónimo
jueves, 6 de junio de 2013
" Nos estamos volviendo verdaderamente gilipollas.
¿En qué nos estamos convirtiendo? Si ahora las relaciones tiene última conexión, si ahora los besos se mandan por emoticonos, y todo la atención que necesitas es que te conteste por WhatsApp de inmediato las 24 horas. Qué clase de amor estamos creando si tu buen humor va a depender de que te haya escrito para darte las buenas noches y los buenos días, un amor que lee las conversaciones que ha tenido con otros en busca de algún motivo para desconfiar, un amor de línea, un amor en letras, un amor que no entiende que no vivas pegado al móvil, un amor que sonríe por fotos enviadas. ¿Dónde quedaron las tardes de pipas en cualquier banco arreglando el mundo? ¿ Y los besos de verdad? Si ya lo dijo Einstein: El día que la tecnología sobrepase a la humanidad tendremos una generación de idiotas. ´pues señores bienvenidos a la maravillosa generación de idiotas, pero no se preocupen que esto evolucionará y nos volveremos tan tontos que ni podremos replantearnos que lo estamos haciendo mal."
¿En qué nos estamos convirtiendo? Si ahora las relaciones tiene última conexión, si ahora los besos se mandan por emoticonos, y todo la atención que necesitas es que te conteste por WhatsApp de inmediato las 24 horas. Qué clase de amor estamos creando si tu buen humor va a depender de que te haya escrito para darte las buenas noches y los buenos días, un amor que lee las conversaciones que ha tenido con otros en busca de algún motivo para desconfiar, un amor de línea, un amor en letras, un amor que no entiende que no vivas pegado al móvil, un amor que sonríe por fotos enviadas. ¿Dónde quedaron las tardes de pipas en cualquier banco arreglando el mundo? ¿ Y los besos de verdad? Si ya lo dijo Einstein: El día que la tecnología sobrepase a la humanidad tendremos una generación de idiotas. ´pues señores bienvenidos a la maravillosa generación de idiotas, pero no se preocupen que esto evolucionará y nos volveremos tan tontos que ni podremos replantearnos que lo estamos haciendo mal."
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