viernes, 11 de septiembre de 2015

Mi pequeña maravilla

Mentiría si dijera
que de todo lo que han visto mis pies
preferiría París
a una ciudad
que arde cada 24 de junio,
se viste de fiesta en agosto
y baila al son de una muiñeira.

A una ciudad que es sabia
y su savia somos todos,
los que estamos enamorados
de su clima carismático,
de sus Grafittis imposibles,
de sus  rincones desconocidos
y de la temperatura ambiente
de unos brazos en invierno
que te recuerdan que el frío
es solo una excusa más
para pedir que te abracen.

A una ciudad que es madre
de todo lo que somos,
amiga,
de todos nuestros recuerdos
y enemiga,
de todo lo que no somos
capaces de olvidar.

Y yo,
- que no sé si es cobardía o valentía,
si es por huir o por volver a empezar,
si es orgullo o fracaso -
digo adiós
a ver el mar todos los días,
conocer todas las calles,
y saber que no podría estar en un lugar mejor.

martes, 21 de julio de 2015

Un paraíso puede ser un día gris

Acostumbro volver
cuando te has ido
a donde nunca debiste irte
para comprobar que
antes de ti había vida
y ahora
sin ti
ya no hay color.

Regreso a todos los sitios manchados
por besos tramposos,
por cosquillas buscadoras,
por risas a medio hacer,
para acordarme de lo que era sonreír con la velas izadas,
con el corazón en la boca,
con calor en la piel,
y así
cada vez que busco encontrarte
me encuentro a mi buscándote
entre versos de papel.

Mentiría si dijera
que de todo lo que han visto mi pies
preferiría París
a un 42 y tres palmos más de alto,
a un pecho acondicionado,
a un sofá albino de piel.
Con esto quiero decir
que hay personas que son lugares
y lugares  que son personas,
pero tú,
mi amor,
eres mi persona y mi sitio favorito
desde el día en que entendí
que un hogar no es 4 muros y una puerta
y un paraíso puede ser un día gris.





viernes, 26 de junio de 2015

Por dejarme ser yo contigo, y por ser contigo mi mejor versión.

Creo que te quise desde que te conocí y tardé tres meses en entender que te necesitaba en mi vida, en saber que las mañanas eran menos malas, hacía menos frío, y ya no me importaba tanto el mundo.
Así que espero que entiendas que me vuelva a doler el pecho y sienta que el suelo desaparece cada vez que pienso en ti, en mi sin ti, en mi no contigo. Y es que nunca entendí cómo me pudiste calar tanto, tan profundo, en tan poco tiempo. Nunca entendí qué hiciste para que te lleve en las venas, en la médula de los huesos, en las cicatrices de mi pasado, debajo de la piel. Siempre supe que serías casa, felicidad y seguridad; paciencia, preocupación y humor. Lo que no sabía es que también encontraría orgullo en cantidades prohibidas, y que olvidaría que antes de ser mi compañero de vida, tienes testosterona recorriendo tus venas y por lo tanto son característica indispensable las turbulencias y los cielos grises avecinando tormenta.
Tendría que sacar un máster en meteorología
otro en adivinación
para saber cuando parar el tiempo
y decirte todo lo que nunca te he dicho
y besarte todo lo que nunca te he besado,
y después
contar el porqué
de cada una de tus cicatrices
mientras memorizo de todas las formas posibles, al igual que hacen los ciegos,
la curva de tus labios
los hoyuelos que se te forman cuando sonríes
la forma de tu cuello
y después
pedirte perdón
decirte adiós
y darte las gracias por dejarme ser yo
contigo,
y por ser contigo
mi mejor versión.

Y aunque sé que mis futuros no son contigo, no puedo evitar echarte de menos, y a pesar de tener frío, hace 24 grados y hoy fui feliz.




sábado, 4 de abril de 2015

No sé a donde voy, pero solo quiero ir si es contigo.

Odio el invierno (supongo que es porque no tengo a quien abrazarme como te digo siempre)  Parece mentira que a veces esas nubes grises me entiendan y lloren conmigo, y me guste, porque así no me siento tan sola.
Y es que te echo de menos cuando no estoy contigo, que es el 99% de las veces, así que  no encuentro mejor forma de decirte que vengas, que diciéndote que tengo frío. Porque el frío es eso, estar y no estar, porque tú no estás conmigo.
Es imposible explicar lo que significas para mí, eres todo, la vida sin ti no tiene color, es una simple rutina en blanco y negro, y la verdad es que si te vuelves a ir, no creo que lo soporte, y ya sé que te da miedo oír que te necesito porque te da miedo, valga la redundancia, no estar a al altura. Pero conmigo estar a la altura es simplemente estar. Y yo lo que quiero es que estés.
Y puede que las cosa hayan cambiado, pero no pueden cambiarnos a nosotros, seguimos siendo raros y únicos, impredecibles y predecibles. Cabezotas y orgullosos. Sigue existiendo Sada y San Francisco, y sigo queriendo visitar París, eso sí, contigo.
Sigo perdiéndome en tus ojos y preguntándome cada vez que te miro que hago aquí después de tantos intentos de salir del vicio. Pero es como respirar y sumergirme en esas pupilas forma parte de mí.
Así que,supongo que nos tenemos que dar las gracias por no tomarnos tanto en serio y dejar las cosas aburridas para cuando no estemos en medio.

Y por último, te doy las gracias por hacer que no me sintiera sola por primera vez en mucho tiempo, siempre he sentido que no encajaba en ningún sitio, y entonces apareciste tú, con tus abrazos por la espalada, y me pareció haber encontrado mi lugar en el mundo.

La verdad es que no sé donde voy a estar dentro de 5 años, pero tengo claro que quiero que estés conmigo. Porque mi sitio está donde estés tú. Mi sitio está contigo.
Hoy.
Mañana.
Siempre.

martes, 24 de marzo de 2015

Anónimo

 No tengo ni idea de quien es este texto; últimamente me ha dado por releer cosas ya olvidadas.


-Y si te digo que te quiero?
+Ya es demasiado tarde.
-Y si te digo que me arrepiento de lo que hice?
+Arrepentirse es de cobardes.
-Entonces, qué quieres que haga?
+Quiero que me olvides.
-No puedo.
+Pues vaya, bienvenido a mi mundo.
-No puedo entrar, creo que jamás he sido parte de él.
+Cierto, no fuiste parte, lo fuiste al completo.
-Usas el tiempo pasado, como si me hubieses olvidado.
+No te he olvidado, has cambiado de lugar en mi memoria.
-Y se puede saber que soy ahora?
+Un recuerdo.
-Prometiste no olvidarme.
+Un amor así no se olvida jamás; te prometo que siempre serás algo.
-Te quiero.
+Demasiado tarde.
-Quiere decir eso que ya no me quieres?
+Quiere decir que no quiero volver a sufrir.

viernes, 13 de febrero de 2015

Pongamos que hablo de Madrid

Me enamoré de él la primera vez que pisé sus calles y vi lo bonito que podía ser sentirse perdido entre mucha gente. La belleza también está en las cosas simples, como comer sushi a las 6 de la tarde, pasarse media hora escogiendo entre miles de dulces o sacar una foto del cielo invernal.
Y después de mucho buscar la estación, corrí para coger el metro y no me paré a pensar en los destinos, y así, cada parada era una nueva aventura y un nuevo desafío. Y aunque siempre existe la tentación de cruzar la vía, me quedé prendada de unos ojos verdes que no dejaban de mirarme y decidí que no podía estar en mejor lugar.
Pongamos que hablo de Madrid.





martes, 30 de diciembre de 2014

2014

Nunca pensé que tardaría tanto en volver a ser yo después de todo, y descubrí que eso de pasar página solamente es empezar a sufrir por alguien más. Y así, el año empezó con una herida nueva, un móvil mojado y una amiga de la mano.
Recuperé algo perdido que luego no fui capaz de encontrar porque me volví a perder entre mis inseguridades, miedos y vértigos. Recuperé la ilusión, ese cosquilleo en el estomago y la alegría de despertarme por las mañanas. Volví a quererme y valorarme, a pintarme una línea verde debajo de los ojos, a bajar los sábados, a abrazar a los amigos. Me hice fuerte y aunque la armadura funciona debajo de ella siempre arrecia el frío, me la fui quitando con el paso de los días, la había llevado demasiado tiempo y pesaba, así que decidí cambiarla por un abrigo que me protegiera de mi inverno y de los golpes. Porque si algo sé después de todo, es que ante el dolor y la nada, es preferible el dolor. El tiempo pasa demasiado rápido para no arriesgar, así que si vamos a ser insensibles tampoco vamos a ser felices.

Gracias a las personas que estuvieron y sobre todo a las que volvieron a aparecer a mi vida para quedarse, o al menos intentarlo. Os echaba de menos. Gracias a los de siempre y de todos los días, seguid ahí, conmigo.

Es el primer año que no tengo ningún asunto pendiente, y no sé si eso es bueno o malo la verdad.

Y aunque eso de que los años se use para contar el tiempo, utilizar los últimos días de él para reflexionar es útil. Así que dejemos los propósitos de barra de bar y celebremos que seguimos vivos para otros 365 días más que serán lo que nosotros querremos que sean.

(Feliz navidad)
(Feliz año nuevo)