domingo, 9 de junio de 2019

He tardado en entenderlo, 
pero he comprendido más tarde de lo que creía, 
y con la certeza de quien sabe lo que acarrean los amaneceres,
que cada vez que huyo
no es de algo, 
ni de alguien.
 
No voy en búsqueda de emociones, 
embarcándome en aventuras,
resolviendo misterios. 
No busco la adrenalina, 
de la caídas al vacío, 
tampoco expectativas realizadas, 
ni sueños sin cumplir. 

Huyo de mí, 
de un yo que no (re)conozco, 
de un yo que no comprendo
de un yo que ya no es seguridad, comprensión y cariño.
Huyo de un yo que ya no es hogar. 
 
Huyo de quien soy y de lo que no quiero ser.

El problema es que huir no te hace ser distinto, te hace ser cobarde. 



viernes, 5 de mayo de 2017

Yo sí que lo siento.

Dices que lo sientes,
yo sí que lo siento.

Siento frío aunque haga 24 ahí fuera,
siento vértigo
el vicio de vacío,
una caída libre constante
esperando la segunda ola
de las cosas que nunca te esperas que pasen
o de aquellas
que haces por no ver.

Siento lo pasado,
también el presente y el futuro.
Siento lo no dicho y hecho,
pero, sobre todo, lo que sí.
Siento cosas,
pero sobre todo,
siento momentos
y personas.
Y tengo claro que te siento a ti
aunque tú ya no eres
y por lo tanto,
dejo de ser contigo
y paso a ser sin ti.

Lo siento por sentir (te).

Lo siento mucho todo,
y esto no es una disculpa.

He recuperado la memoria del presente,
pero,
no me acordaba del después,
y es que,
esta vez
no sé como he entrado,
y por tanto,
tampoco sé como salir.

domingo, 9 de octubre de 2016

Hoy, un domingo cualquiera,
en una ciudad no cualquiera
me atrevo a decir (te),
me atrevo a escribir (te)
por primera
- y última vez-,
que me gustaría
encontrar en otra vida
un torbellino idéntico a ti.
Un cajón de(sastre) donde cada vez que mire
lo último que piense encontrar,
sea, exactamente, lo que encuentre.
Y que lo que encuentre, siempre será mejor
que lo que estaba buscando. 

Eres una sorpresa que se sorprende a si misma, 
donde cada día es una página en blanco 
y cada página es blanco una incógnita que poca gente se atreve a resolver,
a despejar la X, con lo bonitos que son los misterios. 
Eres destrucción y guerra para ocultar lo que la sociedad considera vulnerable,
para ocultar que siempre eres suma, y nunca resta.
Que tú siempre eres más, mucho más. 

Ojalá fuese capaz de explicar,
lo que vemos los demás en ti,
lo que veo en ti. 
Ojalá fuese(s) capaz de entender 
que tienes un hueco en mí 
que pocos, muy pocos,
han encontrado. 

Dejemos de engañarnos, 
quiero encontrarte a ti, 
de nuevo 
en otra vida. 



viernes, 12 de agosto de 2016

Ojalá en otra vida

Regresamos a nosotros
para recordar
qué es lo que seguimos buscando
en otros labios.

Regresamos a nosotros
como drogadictos recaídos
como zombies (des)esperados
esperando encontrar la receta para la cura,
la cura a la enfermedad más grave
más grande
y que más dolor y sufrimiento ha causado.
El amor.

Regresamos a nosotros
porque por muchos intentos de volar
caemos
precipitadamente
en el abismo
y es que es el vértigo del precipicio
lo que nos hace ser.

Regresamos a nosotros
simplemente porque sí.
Porque somos inevitables
imposibles
imperfectos.

Somos un ni contigo
ni sin ti.

Ojalá en otra vida.

jueves, 4 de agosto de 2016

Ser

He tardado en comprenderlo
pero he entendido,
(por fin)
que lo que ha cambiado
soy yo,
y es que era yo
la que te hacía ser.

martes, 26 de julio de 2016

Ojalá

Ojalá pases algún día
como pasa la joventud
y como pesa el tiempo.
Ojalá cuando me de cuenta
expires - en pretérito -
y cuando respire
solo perciba un recuerdo
(vago)
de lo que fue
de lo que pudo ser
de lo que no ha sido.
Ojalá pases por (delante de) mi vida
y ojalá cuando lo hagas
yo no tenga los mismos ojos
y así, ojalá
no vea en ti
aquello por lo que quiero quedarme
siempre
en tu recuerdo.

viernes, 8 de julio de 2016

Somos cambio

Dicen que hay que perderse para volver a encontrarse, y yo, que llevaba demasiado tiempo perdida, por fin me he encontrado.
No creo que sea capaz de explicar con palabras lo que ha significado para mí este curso, probablemente porque ni siquiera yo me haya dado cuenta todavía de la trascendencia de los 9 meses que he pasado en una ciudad que me enamoró la primera vez que la vi. Salamanca puede ser muchas cosas, pero ella será lo que tú quieres que sea. Para mí, ha sido casa, calma y cobijo, me acogió como a millones de personas que han pisado sus calles y me hizo formar parte de ella.
Esta ha sido, sin duda, la sido la mejor decisión que he tomado, y no habría podido elegir una ciudad mejor para vivir.
Desde luego, sería hipócrita si todo el mérito lo tuviese Salamanca cuando los lugares valen, desde siempre, lo que valen las personas que hay en ellos. Y en cuanto a eso, he tenido mucha suerte. Lo único que puedo hacer es dar las gracias a todas las personas que han formado parte de esto y que, en mayor o menor medida, me han hecho ser mi mejor versión. He aprendido  muchas cosas, entre ellas que Extremadura no es tan extrema ni tan dura, Soria y Logroño tienen mucho encanto, León vale la pena visitarlo, el norte no es tan frío como dicen y las islas siempre estarán dispuestas a ser visitadas. Aprendí a vivir con recuerdos y no de ellos, que las apariencias engañan y vale la pena pasar el tiempo descubriendo que hay debajo de la piel al igual que dejarse la piel por los que quieres pero no por lo que no te quieren, a los que hay que dejar ir, al igual que hay que aprender a despedir, y a despedirse, a ir y a irse. He aprendido la lección más importante de mi vida y que me ha costado más de lo que debería: quererme, y aunque a veces haya algunos baches, y Coruña desde luego no ayude, me veo en las personas que me quieren y a las que quiero y me acuerdo de mí, y vuelvo a ser yo.
Han sido los nueve meses más felices de mi vida, y tras mucho intentarlo, he comprendido que el truco para ser feliz es ser un mismo y estar en casa, es decir, estar con la gente que quieres y que te quieren, y todo lo que eso conlleva. Con vosotros estoy en casa. Gracias por hacerme feliz y por lograr que los 19 fueran muy especiales. Por hacerme sentir, crecer y evolucionar. Por ser, pero sobre todo por estar.

Ahora ya entiendo porque Antonio Machado adoraba Castilla.

Después de un año sí lo sé, ha sido una huida que se ha convertido en comienzo.