sábado, 5 de octubre de 2013

Dicen.

He dejado de tener un motivo por el que levantarme por las mañanas, o mejor dicho, el motivo me ha abandonado a mí. Y supongo que es por eso por lo que el cola-cao de las mañanas es frío, aunque te queme la lengua; que tenga la ropa divida en estaciones, pero solo usar la de invierno, y es que, es con la única que parece que no te hace falta un abrazo. Que últimamente el negro se ha apropiado de mis uñas, y la sombra de ojos ya no ha vuelto a ser de otro color. Me maquillo por simple rutina y porque quiero que se cumpla eso de que "las apariencias engañan" ,el interior es muy mío para ser exterior todavía y no me permito parecer débil ni una sola vez. No lloro por las noches para hacer los insomnios más cortos o más largos, según se mire, pero tampoco lloro de día. ¿Para qué? Los amigos te apoyan, claro que sí, pero cada uno sale solo de su mierda. 
Cuando digas que no puedas más, siempre puedes, no conozco a nadie que lo haya dicho y lo haya hecho, se haya bajado de este tren. Y doy gracias por ello, lo considero de una valiente cobardía y yo no soy tan valiente como enfrentarme a la situación. La vida necesita esperanza y tenerla es lo que nos hace humanos. Yo sigo con la esperanza de volver a tener un motivo por el que levantarme de la cama, es decir, sigo con la esperanza de volver a decirte que "Siempre nos quedará París" sin ni siquiera haber estado antes, de calentarme las manos con la tuyas mientras sonrío y tú me preguntes por qué es que yo las tengo tan frías. El frío siempre me ha perseguido y tras muchos intentos me ha encontrado. Sin ti.
La esperanza es lo último que se pierde.

(Dicen)

viernes, 27 de septiembre de 2013

Hay silencios que separan sin ser kilómetros.

Hay silencios que separan sin ser kilómetros y miradas que desgarra en alma sin permiso.  Que parece imposible que unos simples ojos puedan decir tanto y a vez tan poco.  Ojos verdes, joder, y yo los veo de todos los colores, me pierdo a mí en ellos y por ellos pierdo la cordura. Y cada vez que salto en ese vacío me encuentro con un "nada" que es "todo". No sé si me explico. Me basta un segundo, un solo segundo del vértigo de la caída para sentir la presión de la gravedad en el pecho, y preguntarme qué estoy haciendo aquí después de tantos intentos de salir del vicio. Pero es como respirar, hay cosas que salen por instinto, y sumergirme en esas pupilas forma parte de mí. Y hace mucho que no sé que busco ni que quiero encontrar, que no es lo mismo. Que la vida es un poquito así, sin sentido, pero que nos desesperamos por darle uno. Un sentido con nombre y apellidos, al ser posible.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Solo sé que no se nada.

Buenas tardes, o debería decir buenos días. Ni lo sé, ni me importa, o mejor dicho, ha dejado de importarme. Tampoco sé que estoy haciendo. No sé si espero o desespero. Pero, ¿qué diferencia hay? Tampoco importa. Esa no es la pregunta adecuada.
Cuantas noches de insomnio, de soledades sonoras que parece mentira que no hayan sobrepasado paredes. De querer ser querido sin querer querer. Queriendo hacer un puzzle con los trozos que quedan de algo que se rompió hace mucho y aún sigue en escombros, sin nadie que tenga la fuerza necesaria como para malgastar su tiempo construyendo. Y parece mentira que sea  22 de septiembre, que el sol siga por ahí arriba y yo aquí debajo muriéndome de frío. Ni chaquetas ni chuvasquero,que ni la lluvia limpia ni la nieve congela. Una bufanda y un gorro. Unos labios rojos y a la calle, total, hace más frío enfrente de un libro.
Y así, entre tarde y tarde, me di cuenta de eso de querer bajarse no funciona. Que las excusas son para la gente normal, y lo ordinario no es lo mío. Y qué más da lo demás. Donde haya cuatro que se quiten cinco. Que la vida sigue.



lunes, 19 de agosto de 2013

Si supiera...

 "Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más. Si supiera que esta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente.
  Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría ‘te quiero’ y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes. Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré."

 -Anónimo 

jueves, 1 de agosto de 2013

O lo que te toque ser.

¿Sabéis? Me he pasado horas leyendo otros blogs, otros textos, buscando inspiración para escribir algo que valga la pena y me desintoxique de estos meses extraños, porque no hay otra manera de definirlos.
He encontrado de todo, visité a mi bloguera favorita que está sin novedades y otros espacios que vi por ahí, no por ello peores pero sí distintos. Hay textos de muchos tipos, de amor, amistad, problemas familiares o historias inventadas, pero sin ninguna duda los más abundantes son los de amor. Amor. ¿Que tendrá esa palabra? ¿Qué es el amor? ¿Qué tiene el amor que provoca que podamos hablar horas y horas de un instante sin cansarnos? ¿Que nos haga sufrir y comernos el mundo, tocar el cielo y estar bajo tierra? Que nos haga llorar, reír, quitar hambre, dar ansiedad, arriesgar la vida, permitir lo imperdonable o perdonar lo impensable. 
Sin embargo todos lo buscamos incansablemente, como si de ello nos dependiera la vida, y en cierto modo, así es, no podemos vivir sin él. Él nos da la completa felicidad, una felicidad fugaz que nos hace depender de esos momentos el resto de nuestras vidas, aunque claro, también hay diferentes formas de amar, falsos amantes y amados, corazones rotos y corazones por armar.

Y ahí puedes ser lo que tu quieras.

No valoro las cosas hasta que están al límite.

Han pasado casi dos meses desde el último día de clase. Aún no he sido capaz de despedirme de unos compañeros que se convirtieron en mi familia y me han ayudado durante tantos meses. Las despedidas nunca me han gustado ni se me han dado bien, huir de todo es mi especialidad. Sin embargo necesito hablar de ellos para decirles adiós y así cerrar una parte de mi vida que continúa abierta.
Este curso no ha sido fácil, se ha ceñido a mis expectativas y más bien ha sido, hablando en plata, una mierda. La mayor parte de él he estado tan encerrada en mí misma que casi se me olvida que había vida fuera, y lo que me costó fue salir. Pero me he levantado con ganas y gracias a la caída me aprendido quien de verdad está ahí, con quien puedo contar y con quien tengo que ser una puta hipócrita. He aprendido a mentir de una forma increíble y poner una sonrisa para fingir “felicidad”, que estos días parece inexistente en todas partes.
Mi “hermana” tiró de mí, al igual que yo tiré de ella, “cuando dos ríos se juntan se hace fuerte la corriente” y eso fue lo que hicimos. Fue y sigue siendo uno de los mayores apoyos que tengo y me entiende como nadie. 
Mi mejor amigo estuvo ahí aún cuando era difícil y también me ayudó a salir del bache, me alegraba y alegra los días y sacaba una sonrisa cuando lo necesitaba. En cuanto a Lucía, sabe verme el fondo y lee más allá de mi mirada, sabe mi mierda y yo la suya y eso nos hace más que amigas. Le debo mucho. Y para Jessi, mi rubia, no tengo palabras, es única.
En cuanto a mi pequeña familia, fue la mejor clase que he tenido en mi vida, donde he pasado muy buenos momentos, he ganado amigos y se que puedo contar con ellos cuando los necesite.

Les doy las gracias por el curso 2012-2013 y nunca los olvidaré. Les deseo lo mejor.

domingo, 30 de junio de 2013

Y esa es la maldita realidad de los recuerdos.

"Dicen que no debes arrepentirte de un recuerdo que te trae sonrisas. Pero cuando te recuerdo me arrepiento de cada segundo que malgasté en ti. Y esos estúpidos recuerdos pueden traerme todas las sonrisas que quieras, pero no van a cambiar que me decepcionaste”
-Anónimo