Solo sé vivir a contrarreloj
y nadar a contracorriente.
Cuento el tiempo hacia atrás,
por eso miro sólo hacia delante.
No quiero perder tiempo en el pasado,
aunque aparezca cada vez que sustituyo la huída,
por el reencuentro.
Intentamos hacer las paces muchas veces,
y terminamos como amantes intentando perdonarse,
queremos con el corazón,
pero al final,
sólo se queda en eso:
una paz que dura lo que duran los reencuentros.
domingo, 20 de octubre de 2019
domingo, 9 de junio de 2019
He tardado en entenderlo,
pero he comprendido más tarde de lo que creía,
y con la certeza de quien sabe lo que acarrean los amaneceres,
que cada vez que huyo
no es de algo,
ni de alguien.
No voy en búsqueda de emociones,
embarcándome en aventuras,
resolviendo misterios.
No busco la adrenalina,
de la caídas al vacío,
tampoco expectativas realizadas,
ni sueños sin cumplir.
Huyo de mí,
de un yo que no (re)conozco,
de un yo que no comprendo
de un yo que ya no es seguridad, comprensión y cariño.
Huyo de un yo que ya no es hogar.
Huyo de quien soy y de lo que no quiero ser.
El problema es que huir no te hace ser distinto, te hace ser cobarde.
viernes, 5 de mayo de 2017
Yo sí que lo siento.
Dices que lo sientes,
yo sí que lo siento.
Siento frío aunque haga 24 ahí fuera,
siento vértigo
el vicio de vacío,
una caída libre constante
esperando la segunda ola
de las cosas que nunca te esperas que pasen
o de aquellas
que haces por no ver.
Siento lo pasado,
también el presente y el futuro.
Siento lo no dicho y hecho,
pero, sobre todo, lo que sí.
Siento cosas,
pero sobre todo,
siento momentos
y personas.
Y tengo claro que te siento a ti
aunque tú ya no eres
y por lo tanto,
dejo de ser contigo
y paso a ser sin ti.
Lo siento por sentir (te).
Lo siento mucho todo,
y esto no es una disculpa.
He recuperado la memoria del presente,
pero,
no me acordaba del después,
y es que,
esta vez
no sé como he entrado,
y por tanto,
tampoco sé como salir.
yo sí que lo siento.
Siento frío aunque haga 24 ahí fuera,
siento vértigo
el vicio de vacío,
una caída libre constante
esperando la segunda ola
de las cosas que nunca te esperas que pasen
o de aquellas
que haces por no ver.
Siento lo pasado,
también el presente y el futuro.
Siento lo no dicho y hecho,
pero, sobre todo, lo que sí.
Siento cosas,
pero sobre todo,
siento momentos
y personas.
Y tengo claro que te siento a ti
aunque tú ya no eres
y por lo tanto,
dejo de ser contigo
y paso a ser sin ti.
Lo siento por sentir (te).
Lo siento mucho todo,
y esto no es una disculpa.
He recuperado la memoria del presente,
pero,
no me acordaba del después,
y es que,
esta vez
no sé como he entrado,
y por tanto,
tampoco sé como salir.
domingo, 9 de octubre de 2016
Hoy, un domingo cualquiera,
en una ciudad no cualquiera
me atrevo a decir (te),
me atrevo a escribir (te)
por primera
- y última vez-,
que me gustaría
encontrar en otra vida
un torbellino idéntico a ti.
Un cajón de(sastre) donde cada vez que mire
lo último que piense encontrar,
sea, exactamente, lo que encuentre.
Y que lo que encuentre, siempre será mejor
que lo que estaba buscando.
Eres una sorpresa que se sorprende a si misma,
donde cada día es una página en blanco
y cada página es blanco una incógnita que poca gente se atreve a resolver,
a despejar la X, con lo bonitos que son los misterios.
Eres destrucción y guerra para ocultar lo que la sociedad considera vulnerable,
para ocultar que siempre eres suma, y nunca resta.
Que tú siempre eres más, mucho más.
Ojalá fuese capaz de explicar,
lo que vemos los demás en ti,
lo que veo en ti.
Ojalá fuese(s) capaz de entender
que tienes un hueco en mí
que pocos, muy pocos,
han encontrado.
Dejemos de engañarnos,
quiero encontrarte a ti,
de nuevo
en otra vida.
viernes, 12 de agosto de 2016
Ojalá en otra vida
Regresamos a nosotros
para recordar
qué es lo que seguimos buscando
en otros labios.
Regresamos a nosotros
como drogadictos recaídos
como zombies (des)esperados
esperando encontrar la receta para la cura,
la cura a la enfermedad más grave
más grande
y que más dolor y sufrimiento ha causado.
El amor.
Regresamos a nosotros
porque por muchos intentos de volar
caemos
precipitadamente
en el abismo
y es que es el vértigo del precipicio
lo que nos hace ser.
Regresamos a nosotros
simplemente porque sí.
Porque somos inevitables
imposibles
imperfectos.
Somos un ni contigo
ni sin ti.
Ojalá en otra vida.
para recordar
qué es lo que seguimos buscando
en otros labios.
Regresamos a nosotros
como drogadictos recaídos
como zombies (des)esperados
esperando encontrar la receta para la cura,
la cura a la enfermedad más grave
más grande
y que más dolor y sufrimiento ha causado.
El amor.
Regresamos a nosotros
porque por muchos intentos de volar
caemos
precipitadamente
en el abismo
y es que es el vértigo del precipicio
lo que nos hace ser.
Regresamos a nosotros
simplemente porque sí.
Porque somos inevitables
imposibles
imperfectos.
Somos un ni contigo
ni sin ti.
Ojalá en otra vida.
jueves, 4 de agosto de 2016
Ser
He tardado en comprenderlo
pero he entendido,
(por fin)
que lo que ha cambiado
soy yo,
y es que era yo
la que te hacía ser.
pero he entendido,
(por fin)
que lo que ha cambiado
soy yo,
y es que era yo
la que te hacía ser.
martes, 26 de julio de 2016
Ojalá
Ojalá pases algún día
como pasa la joventud
y como pesa el tiempo.
Ojalá cuando me de cuenta
expires - en pretérito -
y cuando respire
solo perciba un recuerdo
(vago)
de lo que fue
de lo que pudo ser
de lo que no ha sido.
Ojalá pases por (delante de) mi vida
y ojalá cuando lo hagas
yo no tenga los mismos ojos
y así, ojalá
no vea en ti
aquello por lo que quiero quedarme
siempre
en tu recuerdo.
como pasa la joventud
y como pesa el tiempo.
Ojalá cuando me de cuenta
expires - en pretérito -
y cuando respire
solo perciba un recuerdo
(vago)
de lo que fue
de lo que pudo ser
de lo que no ha sido.
Ojalá pases por (delante de) mi vida
y ojalá cuando lo hagas
yo no tenga los mismos ojos
y así, ojalá
no vea en ti
aquello por lo que quiero quedarme
siempre
en tu recuerdo.
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