martes, 24 de marzo de 2015

Anónimo

 No tengo ni idea de quien es este texto; últimamente me ha dado por releer cosas ya olvidadas.


-Y si te digo que te quiero?
+Ya es demasiado tarde.
-Y si te digo que me arrepiento de lo que hice?
+Arrepentirse es de cobardes.
-Entonces, qué quieres que haga?
+Quiero que me olvides.
-No puedo.
+Pues vaya, bienvenido a mi mundo.
-No puedo entrar, creo que jamás he sido parte de él.
+Cierto, no fuiste parte, lo fuiste al completo.
-Usas el tiempo pasado, como si me hubieses olvidado.
+No te he olvidado, has cambiado de lugar en mi memoria.
-Y se puede saber que soy ahora?
+Un recuerdo.
-Prometiste no olvidarme.
+Un amor así no se olvida jamás; te prometo que siempre serás algo.
-Te quiero.
+Demasiado tarde.
-Quiere decir eso que ya no me quieres?
+Quiere decir que no quiero volver a sufrir.

viernes, 13 de febrero de 2015

Pongamos que hablo de Madrid

Me enamoré de él la primera vez que pisé sus calles y vi lo bonito que podía ser sentirse perdido entre mucha gente. La belleza también está en las cosas simples, como comer sushi a las 6 de la tarde, pasarse media hora escogiendo entre miles de dulces o sacar una foto del cielo invernal.
Y después de mucho buscar la estación, corrí para coger el metro y no me paré a pensar en los destinos, y así, cada parada era una nueva aventura y un nuevo desafío. Y aunque siempre existe la tentación de cruzar la vía, me quedé prendada de unos ojos verdes que no dejaban de mirarme y decidí que no podía estar en mejor lugar.
Pongamos que hablo de Madrid.





martes, 30 de diciembre de 2014

2014

Nunca pensé que tardaría tanto en volver a ser yo después de todo, y descubrí que eso de pasar página solamente es empezar a sufrir por alguien más. Y así, el año empezó con una herida nueva, un móvil mojado y una amiga de la mano.
Recuperé algo perdido que luego no fui capaz de encontrar porque me volví a perder entre mis inseguridades, miedos y vértigos. Recuperé la ilusión, ese cosquilleo en el estomago y la alegría de despertarme por las mañanas. Volví a quererme y valorarme, a pintarme una línea verde debajo de los ojos, a bajar los sábados, a abrazar a los amigos. Me hice fuerte y aunque la armadura funciona debajo de ella siempre arrecia el frío, me la fui quitando con el paso de los días, la había llevado demasiado tiempo y pesaba, así que decidí cambiarla por un abrigo que me protegiera de mi inverno y de los golpes. Porque si algo sé después de todo, es que ante el dolor y la nada, es preferible el dolor. El tiempo pasa demasiado rápido para no arriesgar, así que si vamos a ser insensibles tampoco vamos a ser felices.

Gracias a las personas que estuvieron y sobre todo a las que volvieron a aparecer a mi vida para quedarse, o al menos intentarlo. Os echaba de menos. Gracias a los de siempre y de todos los días, seguid ahí, conmigo.

Es el primer año que no tengo ningún asunto pendiente, y no sé si eso es bueno o malo la verdad.

Y aunque eso de que los años se use para contar el tiempo, utilizar los últimos días de él para reflexionar es útil. Así que dejemos los propósitos de barra de bar y celebremos que seguimos vivos para otros 365 días más que serán lo que nosotros querremos que sean.

(Feliz navidad)
(Feliz año nuevo)

domingo, 21 de diciembre de 2014

Lo bonito de una hoja de papel, o de un teclado.

La verdad es que hace mucho que no escribo algo bueno, y con bueno quiere decir que deje un poco de mí en cada texto, porque mientras eres feliz no aprendes nada, solo creces cuando sufres, o simplemente sobrevives.
Pero que parezca que no puedo más cada vez que tecleo no significa que tenga derecho a quejarme. Cada persona tiene una forma de sentirse libre, de hacer algo propio, único, de liberarse de algo que le molesta y sacarlo. Todos tenemos nuestros fantasmas y nuestras pesadillas. Y aunque no me falta de nada, tengo un hueco en el pecho, estoy en casa un sábado y veo mucho la tele, y también espero que esto nunca lo entendáis.
Escribir es como bailar, o como cantar, o como leer. Pero no se le parece en nada, lo más bonito de todo es saber que alguien más se puede sentir identificado con lo que escribes, que se emocione, y que te diga que has escogido las palabras exactas para describirlo. Cada uno desconecta a su manera, y mientras lo hace, no le importa nada más. Eso es escribir, dejar un poco de ti en cada texto.

14/05/14

viernes, 5 de diciembre de 2014

"Los amigos son la familia que uno elige"

"Los amigos son la familia que uno elige, y yo me he coronado eligiendo a los míos".
El año no pudo empezar de la mejor manera, a tu lado, y espero que este año sea igual, y que el 2015 sea nuestro año, pero sobre todo el tuyo rubita, te mereces más que nadie que las cosas te empiecen a ir bien de verdad.  No sé donde vamos estar dentro de 5 años, ni siquiera dentro de uno, si las cosas cambian cada mes no me quiero imaginar cada año, pero tengo claro que quiero que estés en mi vida, con todo lo que eso conlleva. Ya sé que no soy fácil, que soy más bien lo contrario, que tengo días más de malas que de buenas, soy un poco bruta y más bien poco agradable, que a veces no hay quien me soporte y quien me entienda, cosa que pocas veces logro yo. Así que te doy las gracias por estar ahí, con el hacha de guerra todos los días, por conocerme mucho mejor que yo misma, por ayudarme y estar a la altura de situaciones en las que ni siquiera puedo estarlo yo. Yo  también siempre intento hacer lo propio,  aunque muchas veces la situación te supere. Por  "El mejor verano y el peor invierno" Porque "Cuando dos ríos se juntan hacen más fuerte la corriente" y nosotras lo demostramos. Será por eso de ser tan diferentes, por lo que somos tan amigas,  por lo que seguimos aquí, después de tantos años, y de tantas idas y venidas, y si es así, doy gracias por ello, y por tenerte en mi vida, y estar en casa cuando estoy contigo.
Y ya sé que te lo digo siempre, y lo siento pero no me pienso ir a ningún lado, así que ya sabes, te toca aguantarme mientras me quieras a tu lado. Mi madre es tu madre, y mi casa es tu casa, hoy, mañana, siempre.

Eres única, imprevisible, sincera, directa, con un corazón que no te cabe en el pecho, capaz de alegrara a cualquiera, con correo: rubita_wapa_97, la mujer más fuerte que conozco, que sale hacia adelante con todo y puede con todos. Que suerte tiene nuestro pequeño paolo eh. Y yo por supuesto!

Así que, por los años y los daños que nos hacen mejores y más fuertes, por los veranos, los inviernos, las primaveras y los otoños. Por las caídas, los caminos equivocados y las piedras que enamoran, las segundas oportunidades y las oportunidades nuevas. Por poder con todo y con lo que venga.
Por cada día desde hace muchos, por un mañana todos los días que es lo que de verdad vale. Por las bromas de cada verano, por cada foto compartida, por cada risa, por cada lloro, por estar, sobre todo por estar, por saber ser amigas, compañeras, hermanas.
Por todo lo que hemos pasado, juntas, y lo que nos queda por vivir.

Y ya, ya , ya sé que me repito cada 10 de diciembre pero hace mucho que ya está todo dicho.
Y, una última cosa por si alguna vez se te olvida. ERES LA MEJOR,

Hermanas de sangre aunque la ciencia lo niegue.
Un te quiero se te queda muy corto, y hasta felicitarte así es insuficiente.



sábado, 30 de agosto de 2014

Invierno en verano.

Hoy es invierno, y he tomado el sol acompañada de un buen libro que me habla de ti sin mencionarte. Parece imposible, pero en cada página descubro una nueva cicatriz de tu espalda, una nueva afición que te quita tiempo para dormir, una nueva palabra de tu diccionario personal.
Habla de ti, y de mí, y de mí sin ti, y de mí contigo, y así va conjugando los pronombres como le da la gana, y al llegar al más importante empieza a llorar al acabar cada verso para evitar que lo haga yo.
Dice que me quieres, o que, al menos, alguna vez lo has hecho. Y no tengo ni idea de qué será mejor. Y es que sabe que yo ya hace mucho no sé vivir sin ti, ni contigo.

 El verano son tus ojos, la primavera tus abrazos y el otoño oirte a lo lejos.  El invierno es eso, tú, yo.
Y hoy, hace frío.

martes, 26 de agosto de 2014

Agosto.

Te quiero porque te quise sin conocerte queriéndote conocer. Y conociéndote te sigo queriendo como el primer día que vi más allá de unos ojos verdes claros los días de sol, y oscuros los días de lluvia.
Y aunque parezca una contradicción, te quiero a tres centímetros de mi vida, a ras de pista, entre las líneas de mis costillas, corriendo la maratón de los despertares. Compartiendo la luz de la lámpara, un café solo, el agua de la ducha; los amaneceres sin sol, las noches sin luna que son más bonitas porque solo te puedo ver a ti.
Quiero perderme en el laberinto de tu vida, y deshacerlo entre secretos y susurros, y rehacerlo recorriéndolo de tu mano.
Te quiero como quiero estar contigo cada día y noche, tarde de invierno entre palomitas, anochecer de verano en una terraza cualquiera donde la única compañía seamos nosotros.

Lo sé, de ilusiones no se vive, aunque digan que sí, y es cierto, a veces ayuda.

Prometo que esta es la última vez que te escribo, aunque no creo que lo cumpla. Tenerte en mis palabras es mejor que no tenerte.


Te quiero.
Conmigo.
Aquí.
Ahora.
Siempre.