Nunca pensé que tardaría tanto en volver a ser yo después de todo, y descubrí que eso de pasar página solamente es empezar a sufrir por alguien más. Y así, el año empezó con una herida nueva, un móvil mojado y una amiga de la mano.
Recuperé algo perdido que luego no fui capaz de encontrar porque me volví a perder entre mis inseguridades, miedos y vértigos. Recuperé la ilusión, ese cosquilleo en el estomago y la alegría de despertarme por las mañanas. Volví a quererme y valorarme, a pintarme una línea verde debajo de los ojos, a bajar los sábados, a abrazar a los amigos. Me hice fuerte y aunque la armadura funciona debajo de ella siempre arrecia el frío, me la fui quitando con el paso de los días, la había llevado demasiado tiempo y pesaba, así que decidí cambiarla por un abrigo que me protegiera de mi inverno y de los golpes. Porque si algo sé después de todo, es que ante el dolor y la nada, es preferible el dolor. El tiempo pasa demasiado rápido para no arriesgar, así que si vamos a ser insensibles tampoco vamos a ser felices.
Gracias a las personas que estuvieron y sobre todo a las que volvieron a aparecer a mi vida para quedarse, o al menos intentarlo. Os echaba de menos. Gracias a los de siempre y de todos los días, seguid ahí, conmigo.
Es el primer año que no tengo ningún asunto pendiente, y no sé si eso es bueno o malo la verdad.
Y aunque eso de que los años se use para contar el tiempo, utilizar los últimos días de él para reflexionar es útil. Así que dejemos los propósitos de barra de bar y celebremos que seguimos vivos para otros 365 días más que serán lo que nosotros querremos que sean.
(Feliz navidad)
(Feliz año nuevo)
martes, 30 de diciembre de 2014
domingo, 21 de diciembre de 2014
Lo bonito de una hoja de papel, o de un teclado.
La verdad es que hace mucho que no escribo algo bueno, y con bueno quiere decir que deje un poco de mí en cada texto, porque mientras eres feliz no aprendes nada, solo creces cuando sufres, o simplemente sobrevives.
Pero que parezca que no puedo más cada vez que tecleo no significa que tenga derecho a quejarme. Cada persona tiene una forma de sentirse libre, de hacer algo propio, único, de liberarse de algo que le molesta y sacarlo. Todos tenemos nuestros fantasmas y nuestras pesadillas. Y aunque no me falta de nada, tengo un hueco en el pecho, estoy en casa un sábado y veo mucho la tele, y también espero que esto nunca lo entendáis.
Escribir es como bailar, o como cantar, o como leer. Pero no se le parece en nada, lo más bonito de todo es saber que alguien más se puede sentir identificado con lo que escribes, que se emocione, y que te diga que has escogido las palabras exactas para describirlo. Cada uno desconecta a su manera, y mientras lo hace, no le importa nada más. Eso es escribir, dejar un poco de ti en cada texto.
14/05/14
Pero que parezca que no puedo más cada vez que tecleo no significa que tenga derecho a quejarme. Cada persona tiene una forma de sentirse libre, de hacer algo propio, único, de liberarse de algo que le molesta y sacarlo. Todos tenemos nuestros fantasmas y nuestras pesadillas. Y aunque no me falta de nada, tengo un hueco en el pecho, estoy en casa un sábado y veo mucho la tele, y también espero que esto nunca lo entendáis.
Escribir es como bailar, o como cantar, o como leer. Pero no se le parece en nada, lo más bonito de todo es saber que alguien más se puede sentir identificado con lo que escribes, que se emocione, y que te diga que has escogido las palabras exactas para describirlo. Cada uno desconecta a su manera, y mientras lo hace, no le importa nada más. Eso es escribir, dejar un poco de ti en cada texto.
14/05/14
viernes, 5 de diciembre de 2014
"Los amigos son la familia que uno elige"
"Los amigos son la familia que uno elige, y yo me he coronado eligiendo a los míos".
El año no pudo empezar de la mejor manera, a tu lado, y espero que este año sea igual, y que el 2015 sea nuestro año, pero sobre todo el tuyo rubita, te mereces más que nadie que las cosas te empiecen a ir bien de verdad. No sé donde vamos estar dentro de 5 años, ni siquiera dentro de uno, si las cosas cambian cada mes no me quiero imaginar cada año, pero tengo claro que quiero que estés en mi vida, con todo lo que eso conlleva. Ya sé que no soy fácil, que soy más bien lo contrario, que tengo días más de malas que de buenas, soy un poco bruta y más bien poco agradable, que a veces no hay quien me soporte y quien me entienda, cosa que pocas veces logro yo. Así que te doy las gracias por estar ahí, con el hacha de guerra todos los días, por conocerme mucho mejor que yo misma, por ayudarme y estar a la altura de situaciones en las que ni siquiera puedo estarlo yo. Yo también siempre intento hacer lo propio, aunque muchas veces la situación te supere. Por "El mejor verano y el peor invierno" Porque "Cuando dos ríos se juntan hacen más fuerte la corriente" y nosotras lo demostramos. Será por eso de ser tan diferentes, por lo que somos tan amigas, por lo que seguimos aquí, después de tantos años, y de tantas idas y venidas, y si es así, doy gracias por ello, y por tenerte en mi vida, y estar en casa cuando estoy contigo.
Y ya sé que te lo digo siempre, y lo siento pero no me pienso ir a ningún lado, así que ya sabes, te toca aguantarme mientras me quieras a tu lado. Mi madre es tu madre, y mi casa es tu casa, hoy, mañana, siempre.
Eres única, imprevisible, sincera, directa, con un corazón que no te cabe en el pecho, capaz de alegrara a cualquiera, con correo: rubita_wapa_97, la mujer más fuerte que conozco, que sale hacia adelante con todo y puede con todos. Que suerte tiene nuestro pequeño paolo eh. Y yo por supuesto!
Así que, por los años y los daños que nos hacen mejores y más fuertes, por los veranos, los inviernos, las primaveras y los otoños. Por las caídas, los caminos equivocados y las piedras que enamoran, las segundas oportunidades y las oportunidades nuevas. Por poder con todo y con lo que venga.
Por cada día desde hace muchos, por un mañana todos los días que es lo que de verdad vale. Por las bromas de cada verano, por cada foto compartida, por cada risa, por cada lloro, por estar, sobre todo por estar, por saber ser amigas, compañeras, hermanas.
Por todo lo que hemos pasado, juntas, y lo que nos queda por vivir.
Y ya, ya , ya sé que me repito cada 10 de diciembre pero hace mucho que ya está todo dicho.
Y, una última cosa por si alguna vez se te olvida. ERES LA MEJOR,
Hermanas de sangre aunque la ciencia lo niegue.
Un te quiero se te queda muy corto, y hasta felicitarte así es insuficiente.
El año no pudo empezar de la mejor manera, a tu lado, y espero que este año sea igual, y que el 2015 sea nuestro año, pero sobre todo el tuyo rubita, te mereces más que nadie que las cosas te empiecen a ir bien de verdad. No sé donde vamos estar dentro de 5 años, ni siquiera dentro de uno, si las cosas cambian cada mes no me quiero imaginar cada año, pero tengo claro que quiero que estés en mi vida, con todo lo que eso conlleva. Ya sé que no soy fácil, que soy más bien lo contrario, que tengo días más de malas que de buenas, soy un poco bruta y más bien poco agradable, que a veces no hay quien me soporte y quien me entienda, cosa que pocas veces logro yo. Así que te doy las gracias por estar ahí, con el hacha de guerra todos los días, por conocerme mucho mejor que yo misma, por ayudarme y estar a la altura de situaciones en las que ni siquiera puedo estarlo yo. Yo también siempre intento hacer lo propio, aunque muchas veces la situación te supere. Por "El mejor verano y el peor invierno" Porque "Cuando dos ríos se juntan hacen más fuerte la corriente" y nosotras lo demostramos. Será por eso de ser tan diferentes, por lo que somos tan amigas, por lo que seguimos aquí, después de tantos años, y de tantas idas y venidas, y si es así, doy gracias por ello, y por tenerte en mi vida, y estar en casa cuando estoy contigo.
Y ya sé que te lo digo siempre, y lo siento pero no me pienso ir a ningún lado, así que ya sabes, te toca aguantarme mientras me quieras a tu lado. Mi madre es tu madre, y mi casa es tu casa, hoy, mañana, siempre.
Eres única, imprevisible, sincera, directa, con un corazón que no te cabe en el pecho, capaz de alegrara a cualquiera, con correo: rubita_wapa_97, la mujer más fuerte que conozco, que sale hacia adelante con todo y puede con todos. Que suerte tiene nuestro pequeño paolo eh. Y yo por supuesto!
Así que, por los años y los daños que nos hacen mejores y más fuertes, por los veranos, los inviernos, las primaveras y los otoños. Por las caídas, los caminos equivocados y las piedras que enamoran, las segundas oportunidades y las oportunidades nuevas. Por poder con todo y con lo que venga.
Por cada día desde hace muchos, por un mañana todos los días que es lo que de verdad vale. Por las bromas de cada verano, por cada foto compartida, por cada risa, por cada lloro, por estar, sobre todo por estar, por saber ser amigas, compañeras, hermanas.
Por todo lo que hemos pasado, juntas, y lo que nos queda por vivir.
Y ya, ya , ya sé que me repito cada 10 de diciembre pero hace mucho que ya está todo dicho.
Y, una última cosa por si alguna vez se te olvida. ERES LA MEJOR,
Hermanas de sangre aunque la ciencia lo niegue.
Un te quiero se te queda muy corto, y hasta felicitarte así es insuficiente.
sábado, 30 de agosto de 2014
Invierno en verano.
Hoy es invierno, y he tomado el sol acompañada de un buen libro que me habla de ti sin mencionarte. Parece imposible, pero en cada página descubro una nueva cicatriz de tu espalda, una nueva afición que te quita tiempo para dormir, una nueva palabra de tu diccionario personal.
Habla de ti, y de mí, y de mí sin ti, y de mí contigo, y así va conjugando los pronombres como le da la gana, y al llegar al más importante empieza a llorar al acabar cada verso para evitar que lo haga yo.
Dice que me quieres, o que, al menos, alguna vez lo has hecho. Y no tengo ni idea de qué será mejor. Y es que sabe que yo ya hace mucho no sé vivir sin ti, ni contigo.
El verano son tus ojos, la primavera tus abrazos y el otoño oirte a lo lejos. El invierno es eso, tú, yo.
Y hoy, hace frío.
Habla de ti, y de mí, y de mí sin ti, y de mí contigo, y así va conjugando los pronombres como le da la gana, y al llegar al más importante empieza a llorar al acabar cada verso para evitar que lo haga yo.
Dice que me quieres, o que, al menos, alguna vez lo has hecho. Y no tengo ni idea de qué será mejor. Y es que sabe que yo ya hace mucho no sé vivir sin ti, ni contigo.
El verano son tus ojos, la primavera tus abrazos y el otoño oirte a lo lejos. El invierno es eso, tú, yo.
Y hoy, hace frío.
martes, 26 de agosto de 2014
Agosto.
Te quiero porque te quise sin conocerte queriéndote conocer. Y conociéndote te sigo queriendo como el primer día que vi más allá de unos ojos verdes claros los días de sol, y oscuros los días de lluvia.
Y aunque parezca una contradicción, te quiero a tres centímetros de mi vida, a ras de pista, entre las líneas de mis costillas, corriendo la maratón de los despertares. Compartiendo la luz de la lámpara, un café solo, el agua de la ducha; los amaneceres sin sol, las noches sin luna que son más bonitas porque solo te puedo ver a ti.
Quiero perderme en el laberinto de tu vida, y deshacerlo entre secretos y susurros, y rehacerlo recorriéndolo de tu mano.
Te quiero como quiero estar contigo cada día y noche, tarde de invierno entre palomitas, anochecer de verano en una terraza cualquiera donde la única compañía seamos nosotros.
Lo sé, de ilusiones no se vive, aunque digan que sí, y es cierto, a veces ayuda.
Prometo que esta es la última vez que te escribo, aunque no creo que lo cumpla. Tenerte en mis palabras es mejor que no tenerte.
Te quiero.
Conmigo.
Aquí.
Ahora.
Siempre.
Y aunque parezca una contradicción, te quiero a tres centímetros de mi vida, a ras de pista, entre las líneas de mis costillas, corriendo la maratón de los despertares. Compartiendo la luz de la lámpara, un café solo, el agua de la ducha; los amaneceres sin sol, las noches sin luna que son más bonitas porque solo te puedo ver a ti.
Quiero perderme en el laberinto de tu vida, y deshacerlo entre secretos y susurros, y rehacerlo recorriéndolo de tu mano.
Te quiero como quiero estar contigo cada día y noche, tarde de invierno entre palomitas, anochecer de verano en una terraza cualquiera donde la única compañía seamos nosotros.
Lo sé, de ilusiones no se vive, aunque digan que sí, y es cierto, a veces ayuda.
Prometo que esta es la última vez que te escribo, aunque no creo que lo cumpla. Tenerte en mis palabras es mejor que no tenerte.
Te quiero.
Conmigo.
Aquí.
Ahora.
Siempre.
sábado, 10 de mayo de 2014
Un mayo cualquiera.
La vida se puede acabar en un segundo. En disparo, una accidente, un paro cardíaco... Un segundo es todo lo que separa la vida de todo lo demás. Y supongo que es por eso por lo que nos empeñamos en intentar exprimirla al máximo.
Pero hay cosas que también se pueden deshacer entre tus manos como el humo. Y es que alguien te quite lo más bonito que tienes, es decir, las razones para sonreír, los sueños, las esperanzas, sobre todo eso, la esperanza. . Y en ese segundo el frío vuelve un poco más a ti, y por un momento estás en el polo norte, sin nadie ni nada. Pero te levantas y pones tu mejor sonrisa, como si lo que acabas de escuchar no hubiera hecho el hueco más grande del mundo, y sacas la actriz que llevas dentro, porque puestos a perder, vamos a hacerlo con elegancia. Y es justo ahí, cuando te das cuenta que las oportunidades, los trenes, solo pasan una vez en la vida, y si no te has subido a ellos ya no hay nada que hacer aunque vayas a esperarlos a la estación, aunque corras detrás del último vagón.
Puede que siempre esperemos el momento adecuado para hacer algo, como una excusa para no hacerlo nunca, o para esperar que alguien lo haga por nosotros. Y ahí es donde estamos equivocados, las cosas se hacen ahora o no se hacen, o eso es lo que dicen , pero nade habla de la caída, de que eso es tirarse por un abismo sin saber lo que hay al fondo, donde si tienes suerte sales vivo, y si no la tienes sales sobreviviendo.
Y acabas odiando al mundo cuando en realidad puede que lo que te esté diciendo es que te levantes del sofá y corras, que te pongas las pilas, que la vida no va a ir a buscarte a casa, y si te va a buscar no es precisamente la vida.
Y acabas volviendo a usar el negro, y a abrigarte más de la cuenta aún siendo mayo, a no usar el color de el esperanza, a odiar los fines de semana, y las clases, y los recreos, y tu mal humor, o tu-no humor que termina por volverte loca, y acabas odiando que te abracen aunque lo que más quieres es que lo hagan, y que te pregunten porque es que ya no te brillan los ojos, porque ya no sonríes así, con todos los dientes, y es que te has aficionado a la sonrisa torcida.
El verano se acerca, y el sol no hace más que recordarte que el tiempo pasa. Y eso es precisamente lo que menos deseas.
jueves, 1 de mayo de 2014
¿Qué hijo de puta nos robará este año el mes de abril?
A mí nadie. O eso creía.
Y que pena que las cicatrices más bonitas procedan de las hostias que no sabíamos que nos daríamos, y yo tengo una en el pecho, debajo de la piel, que lleva tatuada tu nombre. Se abre cada vez que llamas a la puerta y te quedas en el umbral, como decidiendo si entrar o no, y al mismo tiempo, sabiendo que lo que más quieres es hacerlo. Pero no lo haces, y te ríes de la que después de todo sigue teniendo un hueco que no puede llenar ni con unos brazos nuevos.
Sigo con la esperanza de que algún día se cierre todo, puede que por eso me gusta tanto el verde.
El color de la esperanza.
Me robó el mes de abril, como lo llevaba haciendo mucho tiempo. Y supongo que de alguna forma siempre fue suyo, al igual que el de mayo siempre fue mío. Pero se fue, sin antes, ni siquiera, haber vuelto. Y de alguna forma es mejor así, o eso dicen. Y es cierto, pero sigues queriendo que se quede, aún cuando sabes que es mejor que siga donde está. Porque esta vez no quedan excusas, ni nada por decir, y el orgullo también puede ser tu mejor amigo aunque a veces te mate. Y a mí, la ausencia de él hace mucho que me hace daño, así que nos vestimos con un poco de orgullo, y tanteamos todo desde la distancia, porque si vamos a tirarnos al precipicio por alguien, queremos hacerlo por alguien que sepa llorarnos, o que al menos lo intente.
Sigo con la esperanza de que algún día se cierre todo, puede que por eso me gusta tanto el verde.
El color de la esperanza.
lunes, 21 de abril de 2014
Ha vuelto el frío, cariño
y con él un poquito de ti.
Y yo ya no sé como deshacerme
de tus fantasmas.
Abrazarme, abrazarte,
viene a ser lo mismo,
porque sigo teniendo frío
porque todo se ha enfriado
y aún así
no quiero que llegue el sol.
Me suelen llamar masoquista
por seguir con algo perdido
pero es que ellos
no entienden que
es mejor el dolor que la nada.
Y ojalá nunca lo entiendan,
igual que ojalá no entiendan tampoco que estos versos
se parecen más al frío que a mí,
y que ni siquiera merecen llamarse versos.
y con él un poquito de ti.
Y yo ya no sé como deshacerme
de tus fantasmas.
Abrazarme, abrazarte,
viene a ser lo mismo,
porque sigo teniendo frío
porque todo se ha enfriado
y aún así
no quiero que llegue el sol.
Me suelen llamar masoquista
por seguir con algo perdido
pero es que ellos
no entienden que
es mejor el dolor que la nada.
Y ojalá nunca lo entiendan,
igual que ojalá no entiendan tampoco que estos versos
se parecen más al frío que a mí,
y que ni siquiera merecen llamarse versos.
sábado, 29 de marzo de 2014
Llegó la tormenta.
Y ya me dirás que hago si cuando sueño apareces revolviéndolo todo y me despierto preguntándome qué estoy haciendo en mi cama. Estoy empezando a tenerle miedo a la noche (que quizá signifique que empiezo a tenerme miedo a mi) ya que cada vez que cierro los ojos apareces para perturbarme. Y no sabes lo que es no saber si quiero que me abraces o que me beses, o que me rompas un poco los esquemas, que viene a ser lo mismo.
Y supongo que nunca aceptaré y aún sigo inconscientemente pensando que eres mío, y puede que sea una forma de decir que nunca dejé de quererte y la verdad es que no sé que me está pasando, para qué mentir; y no me gusta.
Tengo tanta experiencia en perder oportunidades, que ya lo hago con los ojos cerrados. Es como un juego en el que siempre ganas, pero nunca consigues nada, y supongo que será por eso por lo que de tanto tirarme me conozco el precipicio y aún así me da miedo saltar.
Y es que no hay nada peor que alguien te rompa lo más bonito que tienes, es decir, las razones para sonreír, los sueños, las esperanzas. Que te quiten las ganas. Así que nos vestimos con un poquito de orgullo, y lo miramos todo desde la distancia, tanteando el abismo antes de saltar, porque si vamos a morir, queremos hacerlo por alguien que sepa llorarnos.
Y supongo que nunca aceptaré y aún sigo inconscientemente pensando que eres mío, y puede que sea una forma de decir que nunca dejé de quererte y la verdad es que no sé que me está pasando, para qué mentir; y no me gusta.
Tengo tanta experiencia en perder oportunidades, que ya lo hago con los ojos cerrados. Es como un juego en el que siempre ganas, pero nunca consigues nada, y supongo que será por eso por lo que de tanto tirarme me conozco el precipicio y aún así me da miedo saltar.
Y es que no hay nada peor que alguien te rompa lo más bonito que tienes, es decir, las razones para sonreír, los sueños, las esperanzas. Que te quiten las ganas. Así que nos vestimos con un poquito de orgullo, y lo miramos todo desde la distancia, tanteando el abismo antes de saltar, porque si vamos a morir, queremos hacerlo por alguien que sepa llorarnos.
martes, 18 de marzo de 2014
Marzo.
Ya no hace frío, aunque yo sigo durmiendo con un pijama largo y abrazándome cada vez que algo me recuerda a él, y es que me congelo cuando pienso que se ha ido y que no va a volver. Y aún sigo sin aceptarlo, sigo esperando inconscientemente que vuelva aunque no estoy segura de que quiera que lo haga.
Supongo que las cosas han cambiado demasiado, pero sus ojos siguen siendo verdes, y los míos más bonitos cuando sueño despierta, sigue habiendo patos en Acea de Ama y también quien les dé de comer. O eso dicen, hace mucho que no ando esa media hora exacta que separa su casa de la mía mientras me como la cabeza pensando en qué estoy haciendo después de tantos intentos de salir del vicio. Al igual que me pregunto que estoy haciendo ahora escribiéndole, pero una amiga me dijo que eso de escribir no resucita, que entierra. Así que en vez de contárselo a un folio escribo que todavía te echo de menos y que estoy harta del todavía, que estoy harta de perder el tiempo en algo que sé que se ha ido, pero que no consigo aceptar que no va a volver.
Y ojalá algún día nos demos cuenta de que el amor es un gran hijo de puta que nunca cumple lo que promete. Igual que ojalá nos demos cuenta de que el invierno de verdad está dentro de uno, que el verano es su sonrisa y cualquier lugar con él de la mano puede ser París, o Bora Bora. Aunque yo prefiero Sada.
sábado, 1 de marzo de 2014
viernes, 14 de febrero de 2014
Cicatrices.
Un día te das cuenta, el tiempo ha pasado y sigues en el mismo lugar de siempre, con todo lo que eso conlleva, sigues teniéndole miedo a las despedidas, o mejor dicho, a que no las haya, y a que se vayan sin avisar, como una forma de decir "gracias por todo" pero sin el gracias. Y te dejan con cosas que decir, con unos cuantos recuerdos, pero sobre todo de "eh, ven, que te echo de menos" que sabes que no vale la pena pronunciar. Y puede ser por eso, por ese "eh, ven, que te echo de menos" silencioso por lo que no nos vamos, porque seguimos con la esperanza de que, algún día, decidan volver.
Y seguiremos siendo las mismas coordenadas de un mapa en el que no sabemos encontrarnos, en el que te preguntas por qué y hasta cuándo, y a lo mejor, lo mejor es no saber la respuesta. O que me estoy volviendo loca, que parece ser lo más probable, acostumbrada a que me disparen y decir que no me ha dolido cuando me estoy desangrando, a hacer el tonto esperando a que me reconstruyan, cuando en realidad no hacía falta, ya me he reconstruido yo. Porque ya sé que es bonito, o llámalo amor, que alguien te haga y luego cure las heridas, pero nadie habla de las cicatrices que quedan, y no se ven. Y luego pesan, y se transforman en pesadillas de los domingos o en miradas perdidas de un lunes.Y no hablo de recuerdos, acordaros, si no de algo mucho más fuerte, cicatrices.
Y seguiremos siendo las mismas coordenadas de un mapa en el que no sabemos encontrarnos, en el que te preguntas por qué y hasta cuándo, y a lo mejor, lo mejor es no saber la respuesta. O que me estoy volviendo loca, que parece ser lo más probable, acostumbrada a que me disparen y decir que no me ha dolido cuando me estoy desangrando, a hacer el tonto esperando a que me reconstruyan, cuando en realidad no hacía falta, ya me he reconstruido yo. Porque ya sé que es bonito, o llámalo amor, que alguien te haga y luego cure las heridas, pero nadie habla de las cicatrices que quedan, y no se ven. Y luego pesan, y se transforman en pesadillas de los domingos o en miradas perdidas de un lunes.Y no hablo de recuerdos, acordaros, si no de algo mucho más fuerte, cicatrices.
domingo, 26 de enero de 2014
Texto de Sergio Carrión (@SergioCarrion) Sin palabras.
"Porque al final uno acaba
entendiendo que esperar a alguien es como callarse, y que sólo cuando una se va
se dice “te quiero”. Porque a veces hay personas a las que no llegan trenes, y
uno tiene que ir andando. Y soportar la distancia recorriéndola, y no
quejándose de ella. Porque al final la soledad sólo es un prólogo que dura
hasta que dejamos de cerrar la puerta, con la intención de que alguna persona
se atreva a llamar. Porque a veces, y casi siempre, hay mucha gente que se
queda en el umbral, con el miedo impidiéndoles acercarse del todo. Y uno
entiende que la vida también sigue sin nadie, y que el sol brilla, y que el
cielo vuelve a vestirse de azul bonito, aunque nos sintamos tristes. Y que
nuestro peor enemigo somos nosotros mismos cuando no nos importa salvarnos. O
al menos intentarlo. Y que de nada sirve pedir que nos acepten, si vamos
juzgando a los demás sin conocerlos. Porque las personas son más de lo que
dicen, y lo que callan hay que aprender a escucharlo con el tiempo. Y con el
tiempo uno entiende que acostumbrarse es otra forma de morir, y que hasta lo
sano resulta dañino si no aceptamos que hasta lo bueno termina. Porque también
hay que aprender a irse, al igual que hay que aprender a dejar marchar, y a no
llegar a ningún sitio. Porque el error más grande del mundo es cometer un error
y no ver que estamos más cerca del acierto. Y caer y pensar que el dolor no nos
cura un poco. Porque se vive sintiendo, y no hay otra forma. Y ojalá nos demos
cuenta de eso antes de vestir con cada beso. Y una mano en el la que encajar
con nuestra mano. Y un atardecer que contemplar al lado de alguien, pensando
que, al final, no todo ha salido tan mal como esperábamos."
miércoles, 22 de enero de 2014
14 van ya, y los que nos quedan.
Bueno mi rubia, mi bichito azul, aquí estoy un año más intentando escribir
algo que valga la pena para alegrarte el día y si es posible, emocionarte.
Te me haces mayor cariño, parece que fue ayer cuando compartíamos pupitre,
cotilleos, juegos e incluso riñas. Está claro que nos enfadamos muchas veces,
pero aquí estamos y aquí seguimos, y en eso consiste la verdadera amistad, no
es ser inseparables, si no en separarse y que no cambie nada.
Sigo echando de menos no ver tu cara por las mañanas, hacer trabajos
juntas, ponerse a jugar al monopoli a las tres de la mañana, esa manera que
tienes de reírte por cosas insignificantes, compartir la merienda en el recreo
e incluso cuando tus dibujos eran mejores que los míos.
Hemos vivido muchas cosas juntas, de esas que no se olvidan ni se olvidarán
nunca. Te he visto crecer, madurar, como cambiabas de peinado, de letra, de
estilo de vestir, de compañía e incluso de amor. Y no cambio eso ni por todo el
oro del mundo.
Muchas gracias por todos los momentos, por seguir estando ahí desde los
tres añitos y por los muchos más años
que estaremos juntas. Por conocerme y saber hasta lo que estoy pensando, porque da igual que no nos veamos en
una semana, un día sin saber de ti ya no es lo mismo, y joder, que hace mucho
que ya lo sabes todo, que no eres una amiga, eres mucho más. Así que deja de
leer estas tonterías que ya sabes que eres imprescindible. Que yo tengo el
contrato de permanencia de por vida firmado hace ya mucho. Y no me arrepiento.
Eres única mi niña, que nadie te haga creer lo contrario. Te quiero muchísimo.
Muchísimas felicidades otra vez, disfruta de tus 17 que te lo mereces.
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